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Publicación del Foro de Reflexión sobre la Realidad Salvadoreña – FORES–

No. 10, enero - abril, 2025   Revista cuatrimestral. San Salvador, El Salvador, Centroamérica

 

Pedagogía para la paz en la educación superior: La paz a través de la educación superior

 

Peace pedagogy in higher education: peace
through higher education

 

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Emma Beatriz Ríos de Herrera*

Universidad de El Salvador

Docente investigadora

emma.rios@ues.edu.sv

https://orcid.org/0009-0007-2511-4978

 

Recibido:   5/09/2024

Aprobado: 16/02/2025

 

Resumen

El contexto universitario actual reclama una educación orientada a la responsabilidad y la transformación social, que implica necesariamente una mirada revolucionaria a las maneras tradicionales de asumir y asignar el conocimiento; así como permite comprender el proceso de enseñanza- aprendizaje en una relación recíproca y horizontal entre el educador – y el educando. En el presente articulo “Pedagogía Para La Paz En La Educación Superior”, se explora la profunda conexión entre el entorno académico y la construcción de una sociedad pacífica y equitativa en el contexto salvadoreño. Desde una perspectiva en la que se argumenta; que la educación desempeña un papel crucial en la formación de ciudadanos conscientes y defensores de los derechos humanos, es­tableciendo así los cimientos para una so­ciedad basada en el respeto y la justicia, examina cómo el aprendizaje ex­periencial puede contribuir a la promoción de la cultura de paz. Se exploran enfoques pedagógicos que van más allá de la trans­misión de conocimientos teóricos y que in­volucran a los estudiantes en situaciones y contextos que desafían y transforman sus perspectivas sobre la paz y la resolución de conflictos.

Palabras claves: Actitud del docente, Educación, Pedagogía social, Democratización de la Escuela, Ambiente educacional.

 

Abstract

The current university context calls for an education oriented towards responsibility and social transformation, which necessarily implies a revolutionary look at the traditional ways of assuming and assigning knowledge; as well as allowing us to understand the teaching-learning process in a reciprocal and horizontal relationship between the educator and the learner. This article "Pedagogy for Peace in Higher Education" explores the deep connection between the academic environment and the construction of a peaceful and equitable society in the Salvadoran context. From a perspective in which it is argued that education plays a crucial role in the formation of conscious citizens and human rights defenders, thus laying the foundations for a society based on respect and justice, examines how experiential learning can contribute to the promotion of the culture of peace. Pedagogical approaches that go beyond the transmission of theoretical knowledge and engage students in situations and contexts that challenge and transform their perspectives on peace and conflict resolution are explored.

Key words: Teacher attitude, Education, Social pedagogy, School democratization, Educational environment.

 

DESARROLLO

La educación en general, y la superior en particular, son instrumentos esenciales para enfrentar exitosamente los desafíos del mundo y para formar ciudadanos capaces de construir una sociedad más justa y abierta, basada en la solidaridad, el respeto de los derechos humanos y el uso compartido del conocimiento y la información.

La educación superior constituye, al mismo tiempo, un elemento insustituible para el desarrollo social, la producción, el crecimiento económico, el fortalecimiento de la identidad cultural, el mantenimiento de la cohesión social, la lucha contra la pobreza y la promoción de la cultura de paz (Centro Regional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe ).

La educación para la paz se lleva a cabo en muchos contextos y escenarios, tanto dentro como fuera de la educación formal. Considerada de manera más amplia, la educación puede entenderse como el proceso intencional y organizado de aprendizaje. Integrar la educación para la paz en las Universidades juega un papel fundamental en la producción y reproducción de conocimientos y valores en las sociedades y culturas. La educación para la paz no formal, que se lleva a cabo en entornos de conflicto, comunidades y hogares, es un complemento fundamental de los esfuerzos formales. La educación para la paz es un componente esencial de la consolidación de la paz, ya que apoya la transformación de conflictos, el desarrollo y el empoderamiento comunitarios e individual.

(Pettigrew)en su trabajo para la UNESCO explica:

Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz. "La amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para la justicia, la libertad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre y constituyen un deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con un espíritu de responsabilidad y ayuda mutua.... Utilizar la educación como herramienta de transformación del mundo de la violencia a la paz ha sido una misión tradicional de la UNESCO"... haciendo que las universidades se comprometan más plenamente en el proceso. La meta es hacer que sea imperativo para los educadores de todo el mundo ayudar a construir la resistencia de la sociedad a la violencia mediante la educación para la paz. (p. 3)

La educación debería estar encaminada al pleno desarrollo de la personalidad humana y al fortalecimiento del respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales. La Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948) nos brinda algunas características importantes que aportaran a este proceso:

La educación para la paz en el contexto de conflicto y tensión se puede caracterizar de la siguiente manera: 1) Tiene una orientación más educativa y psicológica que política. 2) Aborda principalmente las formas de relacionarse con un adversario amenazante. 3) Se centra más en las relaciones intergrupales que en las interpersonales. 4) Tiene como objetivo cambiar los corazones y las mentes con respecto a un adversario involucrado en un contexto particular”. 

Una sociedad que construye la paz: Los desafíos de la educación para la paz, un cambio para trascender

Pedagogía es otra dimensión importante de la educación “para” la paz. La forma en que enseñamos tiene un impacto significativo en los resultados del aprendizaje y determina cómo los estudiantes aplicarán lo que aprenden. Como tal, “la educación para la paz busca modelar una pedagogía coherente con los valores y principios de la paz” (Jenkins, 2014). En la tradición del filósofo estadounidense John Dewey (Dewey, 2016) educador popular brasileño Paulo Freire (Freire, 1965) la pedagogía de la educación para la paz es típicamente centrado en el alumno, buscando extraer conocimiento de la reflexión del alumno sobre la experiencia en lugar de imponer el conocimiento a través de un proceso de adoctrinamiento. El aprendizaje y el desarrollo ocurren, no a partir de la experiencia como tal, sino de la experiencia reflexiva. La pedagogía transformadora para la paz es holística e incorpora dimensiones cognitivas, reflexivas, afectivas y activas en el aprendizaje.

La educación para la paz como proceso pedagógico crea espacios de aprendizaje para desaprender la violencia y vivenciar la paz en las relaciones humanas, lo cual es, según (Cerdas-Agüero, 2015) ‘desprogramar’ conductas de predominio e intolerancia”, que causan la desigualdad, la exclusión, la inequidad, la pobreza, el hambre, la discriminación, el odio, el racismo, la injusticia, entre otras desdichas para el desarrollo del ser humano. Posibilita espacios no violentos basados en el diálogo, la comunicación asertiva, la aceptación de las diferencias, el reconocimiento de las otras personas, la cooperación, la resolución pacífica de conflictos, para que germine la cultura de paz.

En el contexto educativo oficial la violencia está altamente influenciada por factores de disparidad social, mismos que propician condiciones de desnutrición, falta de atención, de capacidad o de habilidades incluso para prestar atención en clase. Las formas de violencia tienen móviles muy variados: se construyen en el hogar, en la institución educativa, en el barrio y en los clubes sociales. Las correlaciones son asimétricas: tanto en el núcleo familiar como en el ámbito educativo y social se cataloga a los individuos como "listos" y "no tan listos", según prescribe el contexto, pero a ambos se los violenta por igual.

Por consiguiente, la educación tiene que adaptarse en todo momento a los cambios de la sociedad, sin dejar de transmitir por ello el saber adquirido, los principios y los frutos de la experiencia. Además, surge otra obligación que, tras el profundo cambio de los marcos tradicionales de la existencia, nos exige comprender mejor al otro, comprender mejor el mundo. Exigencias de entendimiento mutuo, de diálogo pacífico y, por qué no, de armonía, aquello de lo cual, precisamente, más carece nuestra sociedad.

El desarrollo que ha alcanzado la Pedagogía como ciencia en el mundo de hoy exige que cada día la educación potencie una preparación más acabada del profesional, para así poder enfrentar los retos que la sociedad le impone.

La Universidad como institución social encargada de la educación se ha preocupado de que los ciudadanos que forma aprendan los contenidos culturales que transmite de generación en generación, y logren hacer lo adecuado según las normas establecidas social y profesionalmente. Sin embargo, la Universidad suele olvidar que los ciudadanos también deben aprender a ser. En este sentido, el enfoque humanístico ha mostrado una mayor preocupación por el desarrollo de la personalidad y la adaptación del estudiante.

Es habitual pensar en la educación como un proceso de memorización; sin embargo, los procesos educativos y “la práctica de la enseñanza […] no debe comprender solo conceptos operativos” (AMARGO POZO & BENAVIDES JIMÉNEZ, 2020) puesto que existen otros factores que hacen parte de los procesos pedagógicos, como la relación docente-estudiante, de la cual (Artavia Granados, 2005)y (Medina, 2015) acotan que al comprender dicha interacción, podemos reconocer el desarrollo de las competencias edu cativas en los estudiantes y, de esta manera, se comprende y se motiva la experiencia del educando para mejorar los procesos educativos. Por otra parte, (Freire, 1965) plantea dos constructos que emanan en las relaciones educativas, una ligada a lo bancario y a la otra a lo dialógico.

En la primera “la educación se transforma en un acto de depositar, en el cual los educandos son los depositarios y el educador quien deposita” (Freire, 1965) en la segunda, la “dialogicidad” se refiere a un proceso educativo basado en unos principios que permiten la manifestación auténtica del diálogo, como lo son el amor, la fe en el hombre, la confianza y el pensamiento crítico (Freire, 1965). Entonces, para el educador dialógico, el desarrollo temático aborda las realidades propias de educador y educandos, haciendo de este un consenso; por tanto, mientras que el docente investigue el pensar del estudiante con él, más se educan juntos, y mientras más se eduquen juntos, más se continúa investigando.

Labor docente

La realidad contemporánea demanda de un profesional universitario y en particular del área pedagógica dotado de roles activos en la elección de alternativas pedagógicas, que estimule su capacidad de participar, aprender críticamente y formarse como entes transformadores en bien de la sociedad.  He ahí un reto para quienes se dedican al quehacer educacional y en particular a la formación de los profesionales de la educación. En las instituciones donde se forman estos profesionales se debe lograr una mayor eficiencia y eficacia de acuerdo con las condiciones actuales.

En este sentido los docentes universitarios que intervienen en la formación de los y las futuras profesionales de nuestro país tienen la misión de desarrollar una cultura en los estudiantes que se base en la actitud crítica, en la práctica de una ciudadanía responsable y pacífica sobre los presupuestos de los paradigmas de la educación para la paz centrada en la recuperación de la fuerza moral de los valores morales, cívicos y ciudadanos que hoy la sociedad necesita.

Rivolta (1990) (Universidad Autónoma de Santo Domingo) según el cual señala, Por donde   tenemos que empezar es por establecer   el perfil moderno del nuevo líder educacional, acorde con la situación   vertiginosamente cambiante del tiempo que nos toca vivir …delinear en forma     precisa la diferencia   profunda entre Maestro educador   y     maestro       docente.    Docente y educador no   son sinónimos. Son conceptos que se   complementan. Una cosa es enseñar y otra educar.  El docente puede o no tener vocación de educador, puede contentarse con transmitir conocimientos. Puede vivir de su docencia. Puede comerciar con ella. No así el educador, este sembrará semillas que deberá fructificar a su tiempo, para convertirse en normas de vida y en caminos de libertad. Respecto a las interacciones socioeducativas y su impacto en el constructo de la paz, se evidencia la necesidad de reconocer la autonomía y autodeterminación de las y los estudiantes; para poder contribuir con la construcción del sujeto solidario:

Los 5 pilares de la educación – UNESCO

(Moreno Acero, 2017) manifestó que, “el compromiso consiste en la actitud crítica y la entrega que todo docente debe tener con relación a su función social”, refiriéndose al rol en medio de una sociedad como eje transformador. Lo anterior con la finalidad de resignificar la educación y ponerla al servicio de las transformaciones sociales. En el trabajo desarrollado (Moreno Acero, 2017) reconoce en relación con el rol, formación y desempeño de los docentes que la “construcción de prácticas pedagógicas alternativas para la formación de maestros para la paz, la equidad y la reconciliación” debe pensarse desde buenas prácticas pedagógicas que apuesten y se piensen desde la paz y la equidad.

 La Universidad cómo espacio de construcción de paz y no violencia

Uno de los espacios más democratizadores de una sociedad deber ser los espacios educativos, convirtiéndose así en un territorio privilegiado para construir una cultura de paz y combatir la violencia.

En el informe de la (UNESCO , 2020) de la comisión internacional sobre la educación se afirma: La educación durante toda la vida se presenta como una de las llaves de acceso al siglo XXI. Esta noción va más allá de la distinción tradicional entre educación básica y educación permanente y responde al reto de un mundo que cambia rápidamente. Esta necesidad persiste, incluso se ha acentuado, y la única forma de satisfacerla es que todos aprendamos a aprender.

 

CONCLUSIONES

El desarrollo de la Educación para la Paz debe convertirse en principio rector para guiar el proceso de enseñanza aprendizaje de Educación Superior y no reducirse a la introducción de nuevos contenidos sino debe convertirse en un determinado modo de abordar los contenidos existentes, un enfoque que permita conectar lo que se enseña en materia de conocimientos históricos con los valores y las actitudes asociados a la paz que se originan de este proceso.

La educación para la Paz desde el proceso de enseñanza de constituye una plataforma para entender, analizar y valorar críticamente la realidad social y le ofrece a los y las estudiantes la posibilidad de apropiarse de los procedimientos que le permitirán contribuir en sus futuros educandos a la toma de conciencia de la necesidad una sociedad más justa, libre y crítica. 

Alcanzar una Cultura de Paz es un trabajo continuo y complejo que compete a toda la población. Las instituciones de Educación Superior deben adquirir un compromiso importante en la formación de profesionales que pongan sus competencias profesionales y personales en favor de superar las desigualdades, así como implementar el respeto y ejercicio de los Derechos Humanos.

 

Referencias

Amargo Pozo, W. H., & Benavides Jiménez, F. (2020). Educación para la paz: una Construccion Tranversal en la Educación a partir de las Interacciones Dialogicas. Comunicación, información y lenguajes , 18.

Artavia Granados, J. M. (2005). Interacciones personales entre docentes y estudiantes en el processo de enseñanza aprendizaje. DIALNET .

Caiceo Escudero, J. (2016). Génesis y Desarrollo de la Pedagogía de Dewey en Chile. . Espacio, Tiempo y Educación.

Centro Regional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe . (s.f.). Regional Conference on Policies and Strategies for the Transformation of Higher Education in Latin America and the Caribbean, . Havana,: 1996.

Cerdas-Agüero, E. (2015). Desafíos de la educación para la paz hacia la construcción de una cultura de paz. Revista Electrónica Educare.

Dewey, J. (2016). Democracia y escuela.

Freire, P. (1965). La Educación como Practica de Libertad . Brasil .

Jenkins, R. (2014). Social Identity. Londres .

Medina, E. (2015). Influencia de la interacción alumno-docente en el proceso enseñanza-aprendizaje. DIALNET.

Moreno Acero, I. D. (2017). La investigación social, un acercamiento a lo cotidiano. Revista Electrónica de Investigación .

ONU. (1948). Declaración Universal de los Derechos Humanos. Naciones Unidas

Pettigrew, L. E. (s.f.). Conferencia Mundial sobre la Educación Superior en el siglo XXI: Visión y acción. Paris: 1998.

UNESCO . (2020). Informe de seguimiento de la educación en el mundo, 2020: Inclusión y educación: todos y todas sin excepción.

Universidad Autónoma de Santo Domingo. (s.f.). CAPÍTULO III: LA ADOLESCENCIA Y LA ADULTEZ EMERGENTE. En Rivolta, Rol de la Universidad en la conformación de valores pro-sociales.



* Estudiante del Doctorado en Derecho. Universidad Latinoamericana de Ciencias Jurídicas. Máster. Universidad de El Salvador. Licenciatura en la Universidad de El Salvador