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Publicación del Foro de Reflexión sobre la Realidad Salvadoreña – FORES–
No. 9, septiembre - diciembre, 2024 - Revista cuatrimestral. San Salvador, El Salvador, Centroamérica
Editorial: El Salvador democratic and peaceful refoundation of the State
El paradigma es esgrimido, por lo general, por los jóvenes contra la gerontocracia que se perpetúa en el poder, como los únicos «iluminados» que pueden «resolver» los problemas, cuando en la realidad los profundizan. Además, se arrogan el derecho de haberse ganado, por longevidad, el puesto o plaza en algunos de los poderes de Estado, en El Salvador los políticos tradicionales fueron más lejos de la crítica y trataron por medios “jurídicos” obstaculizar e impedir la inscripción del partido Nuevas Ideas.
El Partido Nuevas Ideas -NI- se convirtió en un paradigma que planteaba cambios estructurales que generarán una nueva cultura, relaciones interpersonales y de relaciones sociales de producción, es decir, un cambio radical en la institucionalidad, en los procesos y engranajes endógenos de las estructuras sociopolíticas-económicas que garantizaban y protegían el antiguo régimen. Por lo tanto, el paradigma mismo es prohibido, y penalizada su existencia, por el planteamiento de instauración de un nuevo sistema y modelo político y económico respectivamente.
Ni planteaba la creación de un nuevo país. Precisamente por este planteamiento es que los «mayores» lo consideraron atrevido e irrealizable, asimismo porque la propuesta de construcción de una nueva sociedad lo están proponiendo los jóvenes que no tenían experiencia en la construcción de partidos políticos, y tampoco de haber sido altos funcionarios de gobierno, o de organismos internacionales.
En El Salvador se ha dado una refundación democrática del Estado, coloquialmente el ciudadano común le denomina renacer o reinvención, significa, que es un nuevo país. El paradigma salvadoreño es liderado por jóvenes millenials bajo el liderazgo de Nayib Bukele presidente de la República de El Salvador, a la misma generación pertenecen los ministros, directores de instituciones autónomas estatales y diputados del partido Nuevas Ideas, es decir, es un movimiento generacional conducido y liderado por jóvenes.
El paradigma es considerado realizable por los «mayores» únicamente a su usanza y a la historia del país. Por ejemplo, a través de un golpe de Estado, revolución o de cambio de la Carta Magna, con el agravante de que el paradigma naciente de NI se presenta pacíficamente, en donde esbozan que los cambios se realizarán por medio de una revolución pacífica, contando con el respaldo de la casi totalidad de la ciudadanía, en El Salvador dio como resultado un nuevo país.
Según Thomas Kuhn en su obra ¿Qué son las revoluciones científicas?, «Los cambios revolucionarios son diferentes y bastante más problemáticos. Ponen en juego descubrimientos que no pueden acomodarse dentro de los conceptos que eran habituales antes de que se hicieran dichos descubrimientos» (1989, p.59). Esta situación explica la incomprensión de algunas personas sobre el Modelo Bukele.
El Modelo Bukele es sui géneris y nació desde la profundidad de la sociedad con características únicas consecuencia del resultado histórico. La vinculación con el pasado constituye su justificación, y su propuesta de cambio es para realizarse en el presente, con una visión de futuro. El paradigma salvadoreño germinó en el seno del viejo modelo imperante, y cuando emergió lo hizo a través de los mecanismos y normas institucionalizadas; incluso irrumpió algunas características del viejo paradigma, las cuales se fueron y están desprendiendo con el devenir, a través de la reconstrucción o la construcción del sistema político de una nueva sociedad. Coincidente con Thomas Khun en su obra La estructura de las revoluciones científicas.
Los nuevos paradigmas nacen de los antiguos, incorporan ordinariamente gran parte del vocabulario y de los aparatos, tanto conceptuales como de manipulación, que previamente empleó el paradigma tradicional. Pero es raro que empleen exactamente del modo tradicional a esos elementos que ha tomados prestados (2004, p.231).
El planteamiento de NI en el momento que emergió fue considerado como una utopía. Sin embargo, fue adquiriendo consistencia y materialidad con el tiempo, hasta llegar al momento cúspide. Los paradigmas en las ciencias sociales, en contrario sensu a lo que plantea Carlos Marx, también pueden ser modelos científicos que se perfilan simultáneamente en la práctica más que en una teoría del conocimiento que los guía; aunque después se teorice, norme y desarrolle su propia metodología, y se le provea la explicación epistemológica.
El paradigma es ontológico cuando ha resuelto exitosamente los problemas que le dieron origen, es ahí precisamente cuando es considerado como un modelo por las mismas personas que lo construyen, lo reconoce su sociedad y al mismo tiempo los ciudadanos de otros países. De lo contrario, no lo será, no es una declaración socio política, tampoco un manifiesto a la nación. Por tal razón el primero en reconocerlo debe ser el ciudadano común y corriente, independientemente de su extracción social, ingreso económico, ideología, religión, etc., tal y como sucede actualmente con el paradigma salvadoreño.
El Modelo Bukele surgió como germen, que se fue formado o complejizando simultáneamente a ser aceptado por los ciudadanos nacionales y extranjeros. A tal ritmo adquirió fortaleza, y se va construyendo a él mismo. Al tiempo que es una solución, incluso en su momento de éxito constituido por la instauración de su modelo propuesto todavía no puede ser considerado como un paradigma en su versión final, porque tiene que irse actualizando: es decir, ser dialéctico para resolver los nuevos problemas y satisfacer las recientes necesidades que van surgiendo.
El paradigma dejará de serlo, entre otras, por causas exógenas en el preciso momento que no continúe superando los problemas seculares y contemporáneos de la sociedad, no responda y no esté a la altura de los nuevos desafíos y obstáculos. En el caso de Nayib Bukele no tiene desgaste “natural” por el ejercicio del poder, al contrario, según las encuestas cada vez es cuantificado con un fuerte respaldo y aprobación ciudadana, y en el ámbito internacional según las instituciones encuestadoras lo ubican como el mejor estadista del mundo.