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Publicación del Foro de Reflexión sobre la Realidad Salvadoreña – FORES–

No. 9, mayo - agosto, 2024 - Revista cuatrimestral. San Salvador, El Salvador, Centroamérica

Monseñor y la prensa

Monsignor and the press

 

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José Arnoldo Sermeño Lima*

Universidad de El Salvador

josearnoldosermenolima@gmail.com

 

 

Recibido:   15/04/2024

Aprobado: 23/06/2024

 

“Por tanto, no era una perspectiva política, sino que pastoral. Lo cual me pone a mí en una situación de autonomía y de independencia para poder apoyar lo bueno en cualquier sector, así como también denunciar lo malo en cualquier sector”

Su Diario, 11 de noviembre de 1979

 

Resumen

 

El artículo recuerda a los medios de comunicación su responsabilidad al informar y formar opinión, dado que la palabra que lanzan perdura y queda sujeta al juicio de la historia. Ejemplificando con dos de los periódicos de mayor circulación en El Salvador durante el arzobispado de Monseñor Óscar Romero -La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy-, se analiza lo ahí publicado, especialmente -aunque no con exclusividad- durante los nueve meses en que se gestó su asesinato. El análisis de su contenido se agrupa en tres categorías: noticias tendenciosas, artículos en páginas editoriales y campos aparentemente pagados. Se sostiene que en ese asesinato la responsabilidad del gatillero es compartida también por quienes le contrataron, pero además con los que crearon un clima antagónico para el prelado, en lo que la responsabilidad es ampliamente compartida. La voz de Monseñor la encontraremos en su Diario.

Palabras claves: Monseñor Romero, Asesinato, Responsabilidad, Periódicos, El Salvador.

Summary

The article points out to the media about their responsibility in informing and forming opinions, given that the word they release endures and is subject to the judgment of history. Taking as an example two of the newspapers with the greatest circulation in El Salvador during the archbishopric of Monsignor Romero -La Prensa Gráfica and El Diario de Hoy-, what was published there is analyzed in this article, especially -although not exclusively- during the nine months while the murder was planned. The analysis of its content is grouped into three categories: biased news, articles on editorial pages and apparently paid fields. It is maintained that in this murder the responsibility of the gunman is shared with those who hired him, but as well with those who created an antagonistic climate for the prelate, in which the responsibility is widely shared. We will find Monsignor´s voice in his Diary.

Keywords: Romero, Murder, Responsibility, Newspapers, El Salvador.

 1.        Introducción: La Palabra Perdura

En este artículo se recoge una serie de hechos que muestran el acoso sufrido por Monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez en algunos de los periódicos salvadoreños, poniendo el énfasis -aunque no exclusivamente- en los últimos nueve meses de la vida del mártir, período durante el cual se gestó su asesinato.

¿Quién mató a Monseñor? Muchos señalan solamente al francotirador que fue llevado al Hospitalito -como le decía el santo- y, desde la entrada al templo, disparó al corazón del prelado en el momento de la consagración. Otros agregan a quien canceló tales “servicios”. Hay un listado amplio de sospechosos, encabezados -según diversas fuentes- por el mayor Roberto d´Aubuisson.

¿Eso es todo? ¿Serán solo esos los sospechosos de ese crimen? ¿Y aquellos que crearon un ambiente de odio hacia el Santo, ya sea en alguna prensa nacional e internacional? No sería ni la primera ni la última vez que éstas lo hagan. ¿O debe agregarse también a quienes le restaron apoyo -o hasta le atacaron-, dentro de la jerarquía nacional e internacional de su propia iglesia? ¿Y los intereses creados, que complotaron contra él por creer amenazados sus privilegios? ¿O por el recordatorio de sus obligaciones, que el religioso les hacía enmarcado en su fe? ¿Y los beatos y beatas, que crearon entidades fantasmas para atacarle por la prensa? ¿Y los plumíferos que vendieron sus cuartillas al mejor postor? ¿Y algunos de los alzados en armas, que trataron de instrumentalizar su mensaje, tanto en vida como después de su sacrificio?

Todos ellos, y otros más de menor catadura, en alguna medida -grande o chica- contribuyeron a halar el gatillo del francotirador; pasando por sobre el amor sincero que su pueblo humilde le profesó en respuesta a la voz que Monseñor le dio y que le habían negado por siglos: desde que jinetes barbudos sojuzgaron a los habitantes de este pequeño territorio a pesar de múltiples alzamientos durante la colonia -siendo el más conocido el de los nonualcos-, despojándoles los criollos posteriormente de sus tierras ejidales y las de las comunidades indígenas; pasando -décadas después- a soportar trece años de arbitrariedades del tirano de las aguas azules, incluyendo una matanza estimada en 30,000 personas -que no pedían más que justicia-; o de los posteriores golpes de Estado cívico-militares que no condujeron a nada para el pueblo; hasta que en las últimas décadas del siglo pasado se alzó una nueva generación de jóvenes, cuyos lugartenientes se corrompieron al llegar al poder. Monseñor no logró ver esto último.

Este artículo no pretende revisar la responsabilidad de cada uno de los medios de comunicación. Sólo rozaremos la de uno de esos sectores: algunos casos de la prensa escrita del sistema, y nos centraremos en su papel como vehículo comunicacional durante la gestación de su asesinato: es decir, como ya se indicó, principalmente en los nueve meses previos al magnicidio. No debe tomarse como un análisis exhaustivo del rol de la prensa en ese período. Ni abarca a toda la prensa, ni agota todas las fuentes de información existentes. Ojalá motive a otras personas a profundizar en esas tareas.

No se hace por el deseo de señalar, ni mucho menos dañar o buscar venganza. Para nada. Es solo por considerar que es importante analizar las acciones que dichos medios, intereses y escribidores jugaron durante dicho período, que desembocó en la eliminación física del santo.

Tampoco se busca ningún tipo de ajuste de cuentas, sino que solo recordar que en la labor periodística hay privilegios y responsabilidades que trascienden tiempo, lugar e intereses: la palabra perdura.

2.         Trazando la Cancha

Es un hecho incontrovertible que en diversos momentos de la historia de toda nación la prensa ha ejercido una influencia importante; sea a favor o en contra de procesos, planteamientos o personajes. El rol de los medios de comunicación y el de las personas que los poseen o los dirigen o quienes ahí trabajan, ha contribuido a hacer hitos históricos en la defensa o en el descubrimiento de la verdad, en unos casos. Sin embargo, en otros han ejercido un papel negativo contra personas o causas justas, o a ocultar la realidad.

La mayor parte de la prensa escrita y comercial salvadoreña ha sido señalada por diversos sectores de haber callado y acallado la verdad. Para el caso que nos ocupa, en la segunda mitad del siglo XX muchas veces distorsionó los hechos por medio de los cuales se intentaba transformar el orden establecido que se oponía a todo cambio, cegándose a la necesidad de este último, vista desde cualquier ángulo: sea para satisfacer los derechos y necesidades más elementales de los sectores desposeídos o, desde la óptica empresarial, por la necesidad que la mayor parte de la población cuente con mayor capacidad de consumo, lo que dinamiza a toda economía.

En este artículo nos centramos en el rol de la prensa escrita en un caso particular: la cobertura que hizo sobre Monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez, que -habiendo tenido un desempeño conservador durante buena parte de su vida religiosa-, al acceder al arzobispado de San Salvador coincidió con violentas represiones a los sectores populares por el poder constituido, lo que le hizo reaccionar y transformarse en defensor de los mismos. Esa prensa no contribuyó a investigar los hechos denunciados por el arzobispo ni a apaciguar los ánimos que se cernían sobre el prelado, sino que más bien abrió sus páginas para diferentes opiniones que ayudaron a caldearlos en su contra.

No puede decirse que toda la prensa jugó ese papel. Como un ejemplo ilustrativo, Monseñor Romero fue asesinado oficiando misa en el primer aniversario del fallecimiento de la señora Sara Meardi de Pinto, madre del periodista Jorge Pinto, quien jugó un valiente rol denunciando los atropellos que la población sufría en los años 70. Su casa fue cateada varias veces por las fuerzas gubernamentales; y las oficinas de su periódico, El Independiente, fue víctima de bombardeos hasta que le destruyeron la imprenta. Asimismo, La Crónica del Pueblo, dirigida por el Dr. Napoleón González, fue reducida a cenizas. Entonces no puede generalizarse ni incluir en una categoría genérica a toda la prensa.

Después de su beatificación y posterior canonización, Monseñor se convirtió en un ícono universal y, después de su asesinato, las críticas y ataques desaparecieron como por arte de magia en los medios de comunicación nacionales; a pesar de que -en vida- él estuvo sujeto a ataques y desprestigio por diversos sectores de la sociedad salvadoreña e incluso de personeros nacionales e internacionales de su misma iglesia. Los lectores (2) podrán observar en este artículo algunos de los ataques que él recibió en la prensa, aunque obviamente de ello no puede hacerse mecánicamente una relación de causalidad con su asesinato; pero tampoco puede descartarse que hayan influido en caldear los ánimos en su contra.

A pesar del ataque de sus detractores, la misión del prelado le proyectó a nivel universal, gozando de respeto y solidaridad por parte de diferentes sectores, incluyendo a otras religiones que le visitaron o le invitaron a ir a compartir con ellos su pensamiento, cosa que no siempre logró realizar por los compromisos que tenía en El Salvador, especialmente con la población más humilde. Recibió múltiples reconocimientos, incluyendo doctorados honoris causa, como el otorgado por la universidad Georgetown, en Estados Unidos (1978); o por la universidad de Lovaina, en Bélgica, un mes antes de su asesinato. Fue propuesto al premio Nobel de la Paz en 1978 y 1979, a propuesta del Parlamento del Reino Unido. Después de su asesinato, la religión anglicana le seleccionó en 1998 entre los diez mártires del siglo XX; mientras que la iglesia católica le declaró beato en 2015 y santo el 14 de octubre de 2018, en ceremonia presidida por el Papa Francisco.

Trataremos de ser lo más objetivos posible. Sin embargo, el autor no oculta su respeto y admiración por el santo. El periódico digital Contrapunto publicó el relato de nuestro encuentro con el Prelado, así como mis vivencias durante sus exequias. (3)

Valgan las siguientes precisiones: La mayor parte de la información que se expondrá procede de los periódicos La Prensa Gráfica (LPG) y El Diario de Hoy (EDH), los de mayor circulación en el país durante esa época. Por otra parte, al mencionar solamente el término “iglesia” se estará haciendo referencia a la católica; y -cuando así se indique- dentro de ésta, a la que sustentó a Monseñor Romero en el marco de su fe.

Las críticas y ataques a Monseñor en los periódicos tomaron diferentes formas: noticias, artículos en sus páginas editoriales, campos supuestamente pagados -o con formato de tales-, algunos firmados por personas reconocidas en el país (4) pero en otros casos aparecían nombres que más parecen seudónimos o, peor aún, en ciertos casos estaban firmados por personas evidentemente inexistentes, como, por ejemplo: simplemente “Josefo”; así, sin apellido. (5)

Asimismo, si bien dichos rotativos publicaron campos en contra del prelado, firmados por organizaciones que interactuaban para esa época en la política nacional (6); el nombre de otras deja planear dudas sobre su existencia real (7), o si todos los miembros de tales entidades verdaderamente estaban de acuerdo con atacar al ahora santo.

Si bien centraremos la mayor parte de referencias principalmente en los nueve meses previos a su asesinato, no dejaremos de echar algunas miradas a etapas que precedieron ese lapso, para situar el ambiente prevaleciente en la época.

Él tuvo siempre muy clara su misión evangelizadora dentro de su religión, lo que le granjeó antipatía de los sectores dominantes de su época, que no le perdonaron su pensamiento solidario: “Hay que combatir el egoísmo que se esconde en quienes no quieren ceder de lo suyo para que alcance a los demás. Hay que volver a encontrar la profunda verdad evangélica de que debemos servir a las mayorías pobres” (homilía del 2 de abril de 1978). Esas palabras tienen cierta semejanza con lo expresado el 16 de octubre de 2006 por el embajador de Estados Unidos, Douglas Barclay, en la sede de FUSADES: “…las personas y los empresarios deben pagar los impuestos que deben…Los salvadoreños deben pagar sus impuestos. No hay espacio para gorrones que le roban la posibilidad de un mejor futuro para sus conciudadanos”. (8)

Asimismo, en su homilía del 15 de octubre de 1978 dijo: “Aquí nos está dando Cristo la respuesta a una calumnia que se oye muy frecuente: ´¿Por qué la Iglesia sólo le está predicando a los pobres? ¿Por qué la Iglesia de los pobres? ¿Que acaso los ricos no tenemos alma? ´  ¡Claro que sí, y los amamos entrañablemente! y deseamos que se salven, que no vayan a perecer aprisionados en su propia idolatría, les pedimos espiritualizarse, hacerse almas de pobres, sentir la necesidad, la angustia del necesitado”.  

La elite de ese tiempo trató de presentarle como cercano a la oposición política, a pesar de que el Santo supo mantener siempre su independencia y criticó a quien se alejaba de los preceptos de su religión en ambos lados del espectro político, pues debe subrayarse que dicha oposición también fue objeto de sus críticas y, en el caso de la que estaba armada, a sus críticas le replicaron en volantes y en su radio clandestina; o tomándose templos, lo que Monseñor Romero siempre trató de revertir negociando para que los desocuparan (por ejemplo, en Su Diario, 7 de junio y 21 de julio de 1979); a pesar de que íntimamente señalaba su comprensión, ante la imposibilidad que tenían en esa época de manifestar su descontento de otra forma (Su Diario, 19 de septiembre de 1979). Por otra parte, el ejército también sitiaba los templos, impidiendo la celebración de oficios religiosos. (Su Diario, 19 de julio de 1979)

Por otra parte, a partir de su martirio, la oposición de aquella época ha hecho intentos, sin base alguna, de extenderle carné de pertenencia; a pesar de que Monseñor siempre se desligó con claridad de cualquier cercanía política o ideológica con ellos. (9) Asimismo, en el otro extremo del prisma político algunos sectores también han tratado de hacer borrón y cuenta nueva con el ahora santo. (10)

3.     El contexto previo al período analizado

En 1977, ante la exhortación del Arzobispo para evitar vendettas por el asesinato del canciller, Ing Mauricio Borgonovo, una denominada “Sociedad Cristiana Salvadoreña” le atacó en un campo periodístico supuestamente pagado, titulado “¿Siguen sembrando tempestades los curas?” (EDH, 14/05/1977, p. 45), indicando que -mientras Monseñor hacía ese llamado- no lo hacía “cumplir a sus propios clérigos, que con sus prédicas siguen sembrando violencia y propiciando el derramamiento de sangre”. En una época cuando actuaban con impunidad los escuadrones de la muerte, esa publicación no tuvo reparo en señalar al sacerdote español Alejandro Bantín dando misa supuestamente en acción de gracias por ese asesinato y por ocupación de tierras realizadas por FECCAS (11) y UTC (12). Acusó también a la radio del arzobispado, YSAX, de haber exaltado el asesinato del hijo de un agricultor; y señaló al sacerdote Alfredo Delgado de haber incitado a la venganza por el asesinato del también sacerdote Alfonso Navarro Oviedo. La radio sufrió varios atentados con bomba.

En otro espacio con formato de campo pagado, publicado por EDH, titulado “¡Basta ya!” (02/02/1979, p 26), el supuesto firmante -Fernando Alvarado Rodríguez- hizo referencia a un campo pagado del Arzobispado, y atribuyó su redacción a “curas españoles” o “por algún elemento de las FARN-RN (13) o de las FPL (14)”; asumiendo que Monseñor –a quien califica como “marxistoide”- que en ese momento se encontraba en Puebla (15), desde allá había dado el consentimiento para que fuese publicado “puesto que son los terroristas quienes le han colocado en la autonombrada Comisión de Derechos Humanos de El Salvador”, calificándole además como “instrumento de los terroristas” y agregando que las publicaciones del Arzobispado “solo sirven para el autobombo y la publicidad”. Le acusaron además de “predicar el odio de clases”.

Mientras tanto, Monseñor en Puebla reportó el 3 de febrero de 1979 en su Diario personal (16): “Lamentablemente, este día salió también publicada una declaración de Monseñor Aparicio, en la cual echa la culpa de la violencia en El Salvador a los jesuitas y denuncia que hayan venido a Puebla a defender la posición del Arzobispo que según la declaración es ‘indefendible’, ya que, en sus actuaciones ha llegado hasta las ofensas personales del gobierno; lo cual es falso y los jesuitas, cuyo superior general, el Padre Arrupe, está entre nosotros, han manifestado sus resentimientos por unas publicaciones tan peligrosas, máxime cuando en El Salvador hay tanta represión y tanta predisposición para la obra de la Iglesia. Con el Padre Arrupe platicamos de esta situación y él lo va a consultar con sus jesuitas y tomaremos algún acuerdo; no tanto para defendernos en lo personal sino por el bien de la Iglesia y para evitar peligros que con esta declaración puedan desatarse contra la Compañía de Jesús”. (17)

Ese mismo individuo Alvarado Rodríguez publicó otro campo supuestamente pagado la siguiente semana en el mismo rotativo (EDH, 10/02/1979, p. 36) bajo el título “¡Cuidado! Puede regañarlos Monseñor” indicando que –como el prelado estaba en Puebla- en el arzobispado dudaron -sin citar fuente de esa supuesta discusión- si publicar o no un comunicado criticando al ataque guerrillero que esa semana había cobrado víctimas civiles y militares, pues “a lo mejor Monseñor no lo aprobaba”, pero -aseveró- “finalmente se argumentó que al no hacerlo se podría poner en evidencia al Arzobispado por no decir nada alrededor del violento acontecimiento”.  También sin citar fuente alguna agregó que finalmente decidieron publicarlo aludiendo a los derechos humanos, pero sin mencionar a los “grupos terroristas”. Agregó: “De esa manera pudieron salir del embrollo, pero el caso para los involucrados aún no se termina porque cuando Monseñor Romero regrese al país y le informen de lo sucedido, les va a dar la regañada del siglo por haber emitido el boletín responsabilizado, ni más ni menos, por el Arzobispado”

Sin embargo, cuando Monseñor Romero regresó de Puebla, concedió una entrevista a LPG en el aeropuerto, durante la cual dijo: “…la Iglesia Católica y yo en particular, siempre he condenado la violencia, venga de donde venga”. Cuando le preguntaron si apoyaba a los grupos alzados en armas respondió, según LPG: “Es falso…totalmente falso; jamás dije eso pues repetidamente he repetido (sic) que la Iglesia no puede nunca apoyar causas que le son ajenas y peor si estas proceden de grupos que son contrarios a la Ley de Dios”. A las preguntas sobre su filiación ideológica, respondió en esa misma entrevista: “El marxismo es ateo, practica y predica el odio entre los hombres y por lo tanto jamás podría estar yo de su lado. Insisto en que mi mensaje es de paz, y por ello seguiré luchando hasta que Dios, nuestro Divino Salvador del Mundo, se digne oír mis ruegos. Por eso rechazo enfáticamente el calificativo que se me da que soy marxista” (LPG, 17/02/1979, p. 61)

El regreso de Monseñor al país ocurrió el viernes 16 de febrero, y su Diario señala que del aeropuerto se fue directamente a oficiar misa a catedral. Al día siguiente, sábado, reportó en su Diario: “Fui a la curia arzobispal, no había nada extraordinario. Se ha trabajado con normalidad. Noticias muy variadas que han sucedido y que yo también era informado en México” (18), dando un mentís a los campos supuestamente pagados por Alvarado Rodríguez, si es que tal persona existió realmente.

El domingo volvió a oficiar misa en catedral. Con respecto a su homilía, en su Diario anotó: “Aquí el mensaje de Puebla me sirvió maravillosamente para ver cómo la denuncia contra el pecado en la historia no es sólo una predicación mía, sino que, todos los obispos denuncian tantos pecados en América Latina, sobre todo el pecado de la injusticia social” (19). (Resaltado nuestro)

Monseñor se esforzó por mediar ante la situación antagónica que vivía el país. Por ejemplo: “Me sentía muy abrumado por no encontrar comprensión en el ambiente acerca del momento político y la actitud de la Iglesia. A las cuatro de la tarde tuve una audiencia con elementos de las Ligas Populares 28 de febrero, que mantienen actitud intransigente. Les ofrecí que podía conseguirles un diálogo con las nuevas autoridades del gobierno, pero dijeron que tenían que consultarlo a su dirigencia y que no creían ellos que era conducente ya que ellos estaban completamente en desacuerdo porque esta junta (sic) es nada más un estorbo al proceso de la insurrección del pueblo. Traté de hacerles comprender, pero son muy obstinados.” Esta opinión la reitera en varias oportunidades; por ejemplo, estimaba a la primera junta de gobierno surgida del golpe de estado al General Romero como “una esperanza, que algunos no quieren ver, pero que es mi deber alimentarla, y las perspectivas de la oposición de izquierda, que es cada día más intransigente y que llega en los grupos armados hasta violencias que no se pueden tolerar”, incluyendo: “han llegado al Arzobispado varios grupos de personas que se han sentido damnificados por actos violentos de grupos extremistas de izquierda. Resulta así que la izquierda se ha vuelto más represiva que las represiones que estaba denunciando antes”. (Su Diario, 22 de octubre, 10 y 16 de noviembre de 1979)

A pesar de las aclaraciones explícitas de Monseñor sobre su pensamiento -como, por ejemplo, la que dio en el aeropuerto al regresar de Puebla, ya citada- una autodenominada Asociación Católica Libertad o Esclavitud –sin firma de persona alguna o sin precisar quiénes la constituían- publicó una fotografía de catedral con el título “¿Es esta la casa de Dios o la casa del odio y la violencia…?” (LPG, 22/05/1979, p. 31) señalando que “el símbolo de la cuma y el martillo (léase hoz y el martillo) símbolo de la opresión de los pueblos libres, es el emblema que hoy ondea en la Catedral ante la tolerancia de las autoridades eclesiásticas”, sin demostrar que existiera esa tolerancia y, además, agregando que “un pequeño grupo de falsos líderes está provocando desde la Catedral Metropolitana el caos que sufre la familia salvadoreña”. Invocando falazmente: “Que Dios y el pueblo juzguen desde dónde se inicia la violencia.”

El mismo día que salió el referido supuesto campo pagado, Monseñor Romero participó en una mesa redonda en el auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador -repleto hasta en los pasillos-, habiendo sido recibido por una calurosa acogida, según él agradeció en su Diario. Ahí señala que “al final, se informó al público que en esos momentos estaba sucediendo una nueva masacre en la embajada de Venezuela, donde los rehenes, o sea, el embajador y otros empleados de la embajada habían salido ya y una manifestación del Bloque (20) se dirigía para acuerpar a los ocupantes que habían quedado dentro. El cuerpo de seguridad abrió fuego; anunciaron por lo menos seis muertos y muchos heridos”. (21) Al día siguiente, en su Diario Monseñor precisó el número de muertos: 14. (22)

El mismo 23 de mayo el Prelado reportó en su Diario: “Tuve una entrevista con el periodista español, el cual me expresó sus criterios, y su pena por nuestra prensa. Ya que el (sic) fue testigo de los acontecimientos ayer cerca de la embajada de Venezuela y lee hoy en nuestra prensa una información impuesta por el capital y el gobierno”. (23) No puede culparse a Monseñor el señalamiento a la falta de objetividad de los medios de comunicación salvadoreños, lo que es evidente tanto para los salvadoreños como para los extranjeros.

Monseñor también señala una reunión ese día con miembros de los partidos políticos Movimiento Nacional Revolucionario y Partido Demócrata Cristiano, que buscaban concertar con él la asistencia al Foro Nacional convocado por el Presidente de la República. Monseñor desistió de tener una “acción conjunta, como si la Iglesia se asociara a un partido político”(24). Durante esa reunión les informaron además sobre el asesinato del Ministro de Educación, Dr. Carlos Herrera Rebollo. Monseñor indicó en su Diario que le pareció “como una venganza por el asesinato de los catorces manifestantes, muertos por la policía y la guardia en las cercanías en (sic) la embajada de Venezuela ayer”. (25) La situación era tan aguda que ese mismo día el gobierno emitió un decreto de Estado de Sitio por treinta días, como también grabó el obispo en su Diario.(26)

Ese día Monseñor reportó para su Diario: “Por la tarde preparé con el Padre Moreno un comunicado a propósito de la muerte de los manifestantes y del asesinato del doctor Rebollo, para expresar mi solidaridad con el sufrimiento de tantas familias, mi oración por los difuntos; y un llamamiento a que no se encaprichen en sus conflictos, el gobierno y el Bloque (20). Y haciendo un llamamiento a quienes pueden interceder para que esto se arregle pronto, ya que está costando muchas vidas y mucho malestar a nuestro pueblo” (27).

A pesar de la claridad de su posición, transparente para evitar los conflictos en la sociedad salvadoreña, sus llamados no fueron oídos y quedó no sólo predicando en el desierto, sino que se ratificó la animadversión que le tenían los sectores conservadores y coyunturalmente la crítica de los alzados en armas.

3.     Más sobre el pensamiento de Monseñor

El obispo no excluyó a distintas fuentes de poder en el país, pecando a veces incluso de basarse en premisas inseguras. Trató incluso de encontrar algo bueno en personas señaladas como represores por la oposición de la época; por ejemplo, cuando reporta en Su Diario el 14 de junio de 1979: “Al regresar a mi residencia me encontré la visita del General Medrano, muy interesante conversación. Un hombre muy conocedor de la política actual y que tiene muy buenos principios para criticar las muchas imprudencias, desórdenes y errores que está cometiendo el actual gobierno y la fuerza armada y los representantes del gran capital.

Estuvimos muy de acuerdo en muchas cosas y me prometió su ayuda, así como yo también le ofrecí una colaboración siempre en bien del país.” Esta situación es un ejemplo de su intención de servir como mediador ante diferentes grupos; como también cuando dio audiencia al director de la Guardia Nacional, coronel Eugenio Vides Casanova, quien le expresó su deseo por renovar a dicho cuerpo. Por otra parte, con relación a lo recién comentado, tuvo reuniones también con militares progresistas (Su Diario, 27 de julio, 25 de septiembre, 7 de octubre y 8 de noviembre de 1979).

También tuvo contacto directo con personeros del gran capital nacional, como con el Sr. Arturo Meza -sobre un conflicto que existía en La Constancia-; o respondiendo a invitaciones, como con el Ing Carlos García Prieto y su esposa; o con el Sr. Carlos Borgonovo. Monseñor calificó como “lo más importante esta mañana” a su reunión con los señores (Francisco) De Sola y (Ricardo) Poma, “dos dirigentes de la empresa privada que están muy preocupados de la situación del país y querían compartir conmigo la opinión sobre este asunto, ya que, según ellos, la Iglesia es la única que tiene una voz moral que puede conducir al país… Aunque no en todo estamos de acuerdo, creo que aceptan la dura exigencia del Evangelio, de que sólo se puede hacer una verdadera paz si se hace una verdadera justicia. Y yo resalté mucho que era necesario el cambio de una estructura social, económica y política en el país. Por lo menos, que el pueblo vea que se comienza con seriedad esta transformación, de lo contrario no podemos detener esta ola de violencia.” (Su Diario, 28 de junio; 5 de julio; 19, 21 y 28 de agosto de 1979)

Asimismo, él se reunía con el pueblo más humilde, como por ejemplo: “Una importante visita de la central campesina. Un grupo de trabajadores del campo que expresaban su deseo de solidarizarse con la Iglesia y de pedirle su colaboración específica. Por mi parte, les ofrecí que con mucho gusto estaba dispuesto a ello.” (Su Diario, 29 de agosto de 1979)

Monseñor se reunía con el clero, tanto el que estaba con él como también con quien disentía. Con las comunidades de base, el 4 de septiembre de 1979 discutió sobre un artículo crítico del padre Luis Montesinos “y me dio mucho gusto ver la solidaridad y unidad con su obispo de la totalidad del clero, excepto algunos pocos que no por falta de comunión sino por no estar de cuerdo en muchas cosas, también tienen la franqueza de expresarlo”; o dos días después reunirse y almorzar con los padres del Opus Dei, a quien calificó como “una obra silenciosa de mucha espiritualidad”, quienes “me contaron toda su obra entre  profesionales, universitarios y también obreros, sirvientas”

Su iglesia, mientras tanto, estaba sujeta a represión y crímenes (Su Diario, 21 de julio de 1979), a expulsión de religiosos extranjeros (Su Diario: 15 y 17 de septiembre de 1979), habiendo sufrido en carne propia vejámenes por el poder constituido (ver, por ejemplo, en Su Diario, 21 de julio; 16, 19 y 24 de agosto de 1979). En el aspecto familiar, su hermano Gaspar sufrió democión sin motivo en el empleo que desde hacía años tenía en la Asociación Nacional de Telecomunicaciones (Su Diario, 1 de junio de 1979). Ante las amenazas que recibía, el presidente de la república le ofreció seguridad, que rechazó pues “quería correr los mismos riesgos que está corriendo el pueblo” o “sería para mí muy difícil presentarme defendido, mientras el pueblo sufre indefenso.” (Su Diario, 7 y 11 de septiembre de 1979).

Estas amenazas a muerte continuaron después del golpe de Estado del 15 de octubre, como se observa en Su Diario al recibir la llamada del coronel Arnoldo Majano -uno de los integrantes de la Junta de Gobierno que derrocó al general Romero- para “saludarme y solidarizarse ya que había oído de la amenaza a muerte de que he sido objeto.” (Su Diario, 15 de noviembre de 1979)

A pesar de las evidentes represiones que en esa época sufría la iglesia -que llegaron al clímax con el asesinato del obispo-, varios individuos trataron de desvirtuarlo en los medios de comunicación con artículos mofándose de las denuncias hechas por el santo. Por ejemplo, Sidney Mazzini se atrevió a señalar, en un artículo titulado “¿Cuál Iglesia Perseguida?”: “No suena a blasfemia, sino a chascarrillo, que se diga que existe una ‘Iglesia Perseguida’ en nuestro país”; agregando: “Se miran fantasmas donde no los hay, se miran ‘molinos de viento’ donde no existen, a menos de tratar de echar agua ‘al molino rojo’ de la politiquería criolla, ya rebasada y concluida por las elecciones del 20 de febrero último, en donde se le dijo ‘no’ al comunismo internacional” (EDH 24/03/1977, p. 6 y 9). Observe el lector que esa negación al acoso a la iglesia fue publicada exactamente tres años antes de la fecha en que Monseñor fue asesinado.

Ahí mismo, a pesar de los señalamientos de Monseñor Romero que su mensaje se basaba únicamente a la luz del evangelio, el articulista agregó criterios clasistas de su propia cosecha: “Lo que no podemos entender es que la ‘nueva Iglesia’ al parecer abandona el tradicional barco de los ‘ricos’, el ‘hermano mayor’, como le dicen, y se embarca en la chalupa de los pobres, el ‘hermano menor’ que se dice, dentro de la terminología usual que se estila, para avivar la lucha de clases. Todo esto en la creencia que el barco de los ‘ricos’ está haciendo agua, próximo a hundirse, bajo los efectos de la desgastada doctrina marxista-leninista del materialismo histórico y dialéctico, que es la nueva religión implantada por la nueva Iglesia contradictoria.”

Asimismo, bajo el título “Acusan a Monseñor Romero de Fomentar el Odio de Clases”, EDH publicó la noticia que “el sacerdote Antonio Pineda Quinteros, quien, apoyado por un grupo de feligreses, se ha tomado la Iglesia Parroquial de Quezaltepeque”, aduciendo que fue apartado de la misma “por no haberse prestado a algunas maniobras políticas que el Arzobispo está manejando desde San Salvador”. La noticia señala que el sacerdote mostró el Boletín No. 1 en el que se informa que él, “como pastor espiritual del pueblo de Quezaltepeque, excomulga al Obispo Óscar Romero y a los sacerdotes secuaces, ambiciosos y pisteros Roberto Van Den Henden, Julio Avelar, Raúl Angulo, Trinidad Nieto, Astor (sic) Ruiz, Benito Tobar y Antonio Vides”. Concluye la noticia diciendo que el sacerdote sostiene “que la línea que está queriendo infundir monseñor Romero a la iglesia en El Salvador es comunista”. (EDH, 25/11/1977, pp. 3 y 13) (28)

Al día siguiente de haberse publicado la noticia anterior, apareció un espacio con formato de campo pagado -aunque no puede identificarse si fue pagado o no- firmado por un supuesto Lic René Fernando Solano, alabando al referido sacerdote e indicando que fue excomulgado por Monseñor por tomar posesión de la iglesia de Quezaltepeque, donde había sido párroco. El autor del escrito le llama “el Lefebvre salvadoreño”, equiparándole al obispo francés que -según ese artículo- “ha desafiado la autoridad del Papa Paulo VI, en defensa de la religión pura y tradicional de la Iglesia Católica”. En ese otro campo -titulado “¡Tenemos al Lefebvre Salvadoreño!”- el autor alaba a Quinteros calificándole como el “primero y sintomático caso de rebeldía”, agregando que “es el principio de (sic) deterioro de la autoridad de un prelado salvadoreño que, a todas luces se ve que anda por caminos equivocados, fomentando el descontento entre los salvadoreños”. Evoca además que antes de él estuvo Monseñor Revelo, quien “cantó bien claras las cosas que están sucediendo en el país, con el desviacionismo de los curas ‘progresistas’, tercermundistas o abiertamente marxistas, ante el sínodo de obispos de todo el mundo católico”. Este campo periodístico trata de inducir a los sacerdotes salvadoreños contra la “preferencia de Monseñor Romero hacia los curas extranjeros, quien sabe por qué motivos o razones ocultas, pero no hay por qué manifestar esa discriminación”. Finaliza pronosticando ilusa y erróneamente que “después del padre Pineda Quinteros no será remoto que otro y otro se rebelen contra una autoridad que está perdiendo su base de sustentación” (LPG, 26/11/1977, p. 59)

Monseñor Romero velaba por la vida y derechos de todos los ciudadanos en el país, independientemente de la forma de pensar que ellos tuvieran, desde -por ejemplo- empleados de la imprenta torturados por las fuerzas gubernamentales, hasta el asesinato por la guerrilla del encargado de negocios de Suiza, con rango de embajador; o diplomáticos retenidos como rehenes, como ocurrió con el embajador y personal de la embajada francesa (Su Diario, 29, 30 y 31 de mayo de 1979).

El prelado fue objeto de amenazas a muerte, tanto telefónicamente como también por escrito; así como también recibió reconocimientos, como por parte del embajador de los Estados Unidos, por estudiantes de la Facultad de Medicina (Su Diario, 1 de junio de 1979) y del Movimiento Independiente de Profesionales y Técnicos de El Salvador, MIPTES  (Su Diario, 13 y 14 de marzo de 1980). Dicho embajador y su asesor político habían visitado a Monseñor Romero faltando pocos días para el golpe de estado contra el presidente Romero: “Se trataba de responder a unas preguntas del Departamento de Estado acerca del juicio de la Iglesia en la situación actual del país. Y cuál podría ser la solución más eficaz.

Teóricamente, dijimos que era la apertura democrática, pero que, en la práctica esta vía se encontraba obstaculizada por la represión y las pocas muestras de credibilidad que el gobierno da. Y que lo que se veía venir era una solución violenta o un golpe de Estado. Pedíamos al gobierno de Estados Unidos sus influencias para acelerar lo que teóricamente parece más útil, pero que, en la práctica se está destruyendo, ya que no se dan las mencionadas señales.” (Su Diario, 11 de octubre de 1979)

La prensa salvadoreña recogió diversos tipos de distorsiones a lo dicho o actuado por Monseñor, como también los intentos para restar importancia a su persona y labor. Por ejemplo, firmado por el Frente Anticomunista de la Región Oriental, FARO, se publicó en varios medios de comunicación un campo supuestamente pagado, titulado “¿Un ‘Nuevo Credo’? ” acusando al Prelado de haber leído parte del Mensaje de la Conferencia Episcopal del 17 de mayo de 1977, que incluía lo que dicho Frente denominó “un nuevo Credo”. El libelo indica que “fue cambiado por el Señor Arzobispo” al leerlo, aduciendo que la oración original fue “sustituida por otra netamente de política social” y piden “a Roma su intervención para que termine esa labor de politizar la religión e iglesia católicas”. 

La supuesta “peligrosa” oración del Mensaje de la Conferencia Episcopal que, según dicho Frente, fue distorsionado por Monseñor Romero decía así: “La Iglesia cree en Dios Creador, en Jesucristo Redentor y en el Espíritu Santo Santificador. La Iglesia cree que el mundo está llamado a ser sometido a Jesucristo por una paulatina instauración del Reino de Dios. Cree la Iglesia en la Comunión de los Santos y en el amor que une a los hombres. Cree la Iglesia en el hombre, llamado a ser hijo de Dios y cree en el Reino de Dios como progresivo cambio del mundo del pecado en mundo de amor y justicia que comienza ya en este mundo y tiene su cumplimiento en la eternidad” (LPG, 31/05/77, p. 54 y EDH, 31/05/77, P. 57). Es decir, en esencia, nada que contradiga los preceptos de la iglesia del santo.

El acoso se enfiló también contra los reconocimientos internacionales que tuvo Monseñor. Cuando fue nominado al premio Nobel de la Paz apareció un artículo firmado supuestamente por alguien de nombre Jeremías Abreu Martínez, y titulado “Las 30 Monedas…¿Puñalada al Pueblo Guatemalteco?” donde trata de contraponer a Monseñor con ese hermano país, diciendo que dicha nominación fue hecha por “un apreciable número de Parlamentarios ingleses de todos los partidos políticos (lo que demuestra que es el interés de Inglaterra)” debido al hecho que a Monseñor “le pusieron el ojo para utilizarlo como instrumento en sus pérfidos planes. Para hacerlo, observaron cuidadosamente las debilidades humanas de nuestro Pastor: su gran vanidad y su antipatía por el Cardenal Mario Casariego, Arzobispo de Guatemala. Eso supuestamente lo habían observado emisarios que enviaron a las misas dominicales en Catedral, para confirmar que los aplausos y vítores de los miembros del Bloque Popular Revolucionario y del FAPU (29), organizaciones ‘populares’ a las que Monseñor Romero alaba, protege y apadrina (léase su última Pastoral), marean a nuestro querido Pastor hasta ponerlo al borde del mesianismo” (LPG, 29/12/1978, p. 30).

Monseñor estaba muy claro sobre combatir la vanidad que como humano le acechaba: cuando reportó la visita de un periodista puertorriqueño, reportó en su diario: “Al despedirse me expresó grandes elogios, diciendo que era una experiencia para él muy grandiosa haber conversado conmigo. Yo agradezco al Señor que me dé este aire de personalidad que no quiero aprovechar para mi vanidad, sino para el mejor servicio de esta Iglesia” (Su Diario, 3 de junio de 1979).

Ataques por la preocupación que le adjudicaran el referido premio al año siguiente se observa en otras publicaciones. Por ejemplo, Hildebrando Recinos Córdova escribió un editorial titulado “¿Es importante el viaje del arzobispo a Roma?”  donde critica “otro viaje del arzobispo a la Ciudad Eterna”, calificando el motivo como “turístico-personal”, y después de divagaciones desquiciadas –como decir: “es tan dominico, que ha prohibido el rezo del Rosario”-, aterriza diciendo: “a mi juicio se podría llamar el viaje a Roma, ‘Contacto con España’, de modo que después de la aprobación de los parlamentarios belgas, que nada tienen que ver con la vida de nuestro país, venga la aprobación de las nuevas fuerzas españolas, a lo del Premio Nobel de la Paz, para el mencionado candidato”. (LPG, 08/05/1979, pp. 7 y 59)

El acoso en los medios a Monseñor y a su iglesia fue constante. Por ejemplo, La Prensa Gráfica publicó el 1 de junio de 1979 en su página editorial un artículo titulado “Haciendo la revolución desde el anonimato”, firmado por una persona que se hizo llamar Carlos Girón S. (pags 6 y 52), sosteniendo que “la YSAX ha estado haciendo la ‘revolución’ en este país igual que los terroristas: desde el anonimato”, agregando: “…la YSAX ha sido convertida en una inconfundible trinchera guerrillera desde la cual, gentes sin siquiera el valor moral de identificarse y responsabilizarse por lo que hablan o escriben (sic), atacan sin piedad al gobierno de la república, a los medios de comunicación social, a la ‘clase poderosa’, es decir, a todo quien no esté de su lado, que se oponga a la solución revolucionaria que han hecho su divisa”. Los ataques por la prensa a YSAX no consideraron los múltiples atentados de que ella fue objeto, por lo que pasó mucho tiempo fuera del aire, como en la época en que calumniosamente fue publicado dicho artículo: menos de una semana antes de la publicación del mismo, Monseñor reportó: “YSAX todavía no ha podido ser reparada” (Su Diario, 27 de mayo de 1979); sin embargo, ello hizo que más personas asistieran a la misa dominical que el prelado impartía en catedral a las ocho de la mañana, así como obtuvo mayor cobertura de la prensa internacional (Su Diario, 3 de junio de 1979).

Incluso ya acercándose la fecha del asesinato de Monseñor, la radio fue nuevamente objeto de otro ataque con bomba el 18 de febrero de 1980 (Su Diario, 24 de febrero de 1980). Monseñor reportó en su Diario su solidad ante sus colegas: “Ninguno de mis hermanos obispos mencionó el asunto de la radio-emisora (sic), así como tampoco nadie se refirió a mi doctorado Honoris Causa, ni a ninguna circunstancia de nuestra Arquidiócesis, más que para criticar” (19 de febrero de 1980)

Los medios de comunicación -y los supuestos “intelectuales”, a quienes les servían de tribuna- ignoraron los continuos mensajes del Prelado, invocando la independencia de su iglesia y de su pensamiento. Por ejemplo, en una de sus homilías -a tan solo un mes, aproximadamente, antes de esa noticia de febrero de 1980- él había predicado: “La Iglesia tiene que mantenerse sin identificación con los proyectos históricos de los hombres, aunque tiene que iluminarlos, todos los proyectos… Muchos cristianos generosos, sensibles a las cuestiones dramáticas que lleva consigo el problema de la liberación, al querer comprometer a la Iglesia en el esfuerzo de liberación han sentido con frecuencia la tentación de reducir su misión a las dimensiones de un proyecto puramente temporal; de reducir sus objetivos a una perspectiva antropocéntrica (es decir, que tiene al hombre como centro de la historia); la salvación, de la cual la Iglesia es mensajera y sacramento, a un bienestar material (lo quieren reducir); la actividad de la Iglesia -olvidando toda preocupación espiritual y religiosa- la quisieran reducir a iniciativas de orden político o social. Si esto fuera así, la Iglesia perdería su significación más profunda. Su mensaje de liberación no tendría ninguna originalidad y se prestaría a ser acaparado y manipulado por los diversos sistemas ideológicos y los partidos políticos”(30).  Esta homilía es otra refutación a las acusaciones de que el santo era objeto en los citados medios de comunicación.

En medio de todo esto, Monseñor siempre tenía tiempo para su misión religiosa: se observa entre otros, a manera de ejemplo, en Su Diario: 15, 16 y 28 y 30 de julio, 1 y 25 de agosto, 8, 9 y 15 de septiembre de 1979.

A pesar de todo ello, los medios de comunicación y sus escribidores persistieron en señalar a Monseñor como vocero de los grupos alzados en armas, y como propiciador de esa vía. En las próximas secciones se presentarán algunos ejemplos de ello.

4.     Ejemplos de Casos durante el período analizado

Se presenta a continuación algunos ejemplos sobre lo publicado por LPG y EDH durante los nueve meses previos al magnicidio, agrupados en tres tipos: noticias, página editorial y campos supuestamente pagados.

a.   Ejemplos de noticias tendenciosa

-       Acusándole de dañar al país

EDH (07/06/79) publicó una noticia con título “Arzobispo niega gestión ante el PC de Costa Rica” (pp. 3 y 27), en la cual se asevera que, basándose en “fuente oficial” -que no precisan-, en días previos habían informado sobre una supuesta gestión de Monseñor ante el Partido Comunista Costarricense, para que éste lograra que el parlamento de ese país condenara las represiones ocurridas en El Salvador. Al comentar sobre la negativa de Monseñor al contenido de dicha noticia, EDH dice que posiblemente se le atribuyó porque los medios costarricenses reportan sus homilías, dedicándole “páginas enteras a sus intervenciones en Catedral en donde se refieren a sus arengas de tipo político”, por lo que “con perdón del prelado, quizá él no se ha dado cuenta exacta del daño que se está causando a nuestra patria en el extranjero”.

 

La noticia cuyo título supuestamente era para aclarar la no intervención del religioso, en su contenido insiste más bien en calificar sus homilías como arengas políticas que el medio califica como dañina para el país, cuando en realidad Monseñor en cada homilía dominical sólo informaba sobre hechos concretos y verificados ocurridos cada semana en El Salvador.

La noticia descansa sobre vaguedades, como, por ejemplo: “algunas personas dijeron” o “los reporteros de los diarios de San Salvador tuvieron a la vista”. Esas imprecisiones  pretendieron servir de base para transmitir a los lectores mensajes distorsionados como los ya indicados, o también: “si el prelado no hizo tal gestión…por medio de diputados amigos (comunistas)”, en momentos que la represión asolaba a la oposición política en el país, conduciendo al secuestro o a la muerte; aduciendo torpemente amistad con diputados de ideologías que Monseñor en múltiples ocasiones había señalado no compartir, tanto en sus cartas pastorales, homilías o cuando fue entrevistado en el aeropuerto a su regreso de Puebla en febrero de ese mismo año, como ya se indicó acá previamente.

Por otra parte, en su “tercera y cuarta Cartas Pastorales defendió a las organizaciones populares, pero las advirtió contra el fanatismo de la violencia y el odio de clases; y a los cristianos que participaban en ellas les recordó que la fé debía ser ´su último marco referencial´. Criticó la ideolatría del dinero, pero también la del fanatismo político, diciendo que esta última tansforma esa ´posible fuerza del pueblo en un obstáculo para los mismos intereses del pueblo para un cambio social profundo.´”(3)

Mantuvo su criterio separando los aspectos doctrinarios de la utilización política: cuando FENASTRAS le solicitó una misa para una señorita acribillada, reportó en su diario: “Le dije que ya me habían pedido una Misa por esa misma persona y que la celebraría en la capilla de la Divina Providencia. Ella no estaba conforme porque decía que era necesario hacerlo en público para denunciar el crimen que se cometió. Le dije que lo principal de la Misa era la oración por el difunto y que ya las denuncias se habían hecho en forma muy clara por parte de la Iglesia” (Su Diario, 3 de junio de 1979).

En ese mismo orden de ideas, ante la represión que sufría la iglesia, indicó en su diario: “En esta reunión, que fue bastante larga, hicimos una evaluación de la vigilia de Catedral en que se anotaron con franqueza los puntos negativos y la prevalecencia de valores positivos; sobre todo, la conciencia más viva que las comunidades han tomado de la defensa de sus sacerdotes, ya que el motivo era el trigésimo día de la muerte del Padre Palacios. Les hice recomendaciones muy encarecidas de aprovechar estas circunstancias para exponer con toda claridad el pensamiento de la Iglesia. Iglesia que nadie tiene que manipular para otras finalidades” (Su Diario, 24 de julio de 1979). Días más tarde anotó: “Estuvo presente el Padre Octavio Cruz que se encargará de la oficina de pastoral, con quien conversé particularmente y tiene criterios muy equilibrados para hacer de nuestra pastoral lo que he soñado siempre, una línea actual sin extremismos y que sepa comprender el momento que vive nuestra patria” (Su Diario, 1 de agosto de 1979)

-       Solicitud de retirar a Monseñor Romero

EDH publicó el 7/9/79 (pp 7 y 29) una noticia con el título “Retiro de Monseñor piden congregaciones al Papa” -precisando que se trata de las “del Sagrado Corazón, San Martín de Porres y otras”-, las que indican: “desde que monseñor Oscar A. Romero ocupó el cargo de Arzobispo Metropolitano” se apartó “de su sagrada misión pastoral, ha realizado acciones que parecen encaminadas a sembrar el odio, la lucha de clases y otras cosas preconizadas precisamente por los más acérrimos enemigos de la iglesia como son los comunistas”. Agrega la noticia: “Luego, las firmantes” -sin precisar nombres- “dicen: ‘Por las razones apuntadas, informamos que reunidas en sesión, acordamos los siguientes puntos: suspender toda ayuda económica, moral y de cualquier naturaleza en asuntos religiosos que atañen a nuestras respectivas congregaciones, sociedades o hermandades, mientras esté como arzobispo Monseñor Romero y pedir el retiro de monseñor Romero como Arzobispo y Jefe de la Iglesia Católica Salvadoreña’ ”.

-       Calumnias contra Monseñor

Faltando sólo un mes para el magnicidio, LPG publicó el 4/2/80 (pp 3 y 76) la noticia titulada “Arzobispo apoya violencia y dice no cree en la Junta”, indicando que según cable de AP el prelado dijo en Bélgica, donde se encontraba para recibir un doctorado Honoris Causa de la universidad de Lovaina: “la iglesia católica no se puede oponer a la violencia, si no hay otra solución para imponer justicia”, cuando ese mismo matutino le había entrevistado un año antes -intentando presentarle como izquierdista- y él había desmentido su cercanía con esas posiciones (17/02/79, p. 61). El periódico insiste tendenciosamente: “Esta famosa universidad ha preparado a numerosos teólogos de la liberación y de la revolución y a otros sacerdotes que fueron a la América Latina a combatir la injusticia social, incluso al fallecido sacerdote guerrillero Camilo Torres

a.   Artículos en páginas editoriales

-       Calificando a Monseñor de Marxista

LPG publicó el 1/6/79 (pp. 6 y 52) en su página editorial un artículo de Carlos Girón, titulado “Haciendo la revolución desde el anonimato”, calificando como marxista los mensajes de la radio del Arzobispado, YSAX, en una época cuando esa ideología era perseguida tanto oficial como clandestinamente, reprimiendo a sus adherentes. En ese mensaje de odio involucra a Monseñor Romero, al calificarla como “casamata arzobispal que tiene desatada una feroz lucha a muerte contra el actual sistema político, social y económico salvadoreño

-       No hay peor ciego…

LPG publicó un artículo de Ricardo Fuentes Castellanos titulado “La liberación cristiana” (11/06/79, pp 6 y 38), calificando de “inclinación marxista” a la Teología de la Liberación y acusando a sus promotores en el país de invocar temor a la violencia oficial, por lo que no asistieron al foro que promovía el gobierno, señalando que la violencia que se vivía en el país era causada por ellos mismos.

-       Reflexiones invertidas

Rafael Hasbún publicó en la página editorial de LPG (13/06/79, pp 7 y 29) el artículo “La reflexión arzobispal sobre el ‘capitalismo injusto’”. Dice que -contrario a lo supuestamente pregonado por la iglesia católica condenando a cualquier vertiente de marxismo-, Monseñor Romero, en un artículo titulado “Los dos son injustos”, señaló: “Sin duda falta mucho por hacer para que la iglesia se muestre más unida y solidaria. El temor del marxismo impide a muchos enfrentar la realidad opresiva del capitalismo liberal”. Hasbún agrega: “Esas dobles condenas llevan un solo único (sic) y exclusivo fin: llevar agua al molino de los secuestros para cobro de rescates y para justificar la tesis -absurda pero extendida- que el sistema se convierte en violencia y por lo tanto hay una ‘violencia contestataria’ que es la que trató de justificar Medellín”. El artículo no sólo atribuye a Monseñor la invocación a la unidad de la iglesia para dejar de “temer” al marxismo y que pueda enfrentar al capitalismo; sino que agrega que el fin de esa posición es justificar los secuestros que en esa época realizaban los grupos armados.

En cambio, Monseñor efectuó gestiones por los secuestrados: “Por la noche, tuve un breve encuentro confidencial con un representante del grupo que tiene en cautiverio al señor Dunn, ante el cual insistí que se hiciera lo posible de darle pronta libertad. Me prometió hacer lo que yo había sugerido, pero que dependía de la alta dirección de este grupo. Yo pido a Dios que pronto vuelva a su hogar el señor Dunn, que ya tiene varios meses secuestrado. En cambio, estos días ha sido puesto en libertad el señor Jaime Hill, que también estuvo varios meses secuestrado” (Su Diario, 18 de marzo de 1980). Archibald Garner Dunn fungía como embajador de Sudáfrica, y fue asesinado por las Fuerzas Populares de Liberación el 8 de octubre de 1980, tras once meses de secuestro. (https://diario.elmundo.sv/Nacionales/el-8-de-octubre-de-1980-la-guerrilla-asesino-al-embajador-sudafricano). Jaime Hill fue un empresario y fundador de la Fundación Antidrogas (Fundasalva), padre de la actual canciller Alexandra Hill Tinoco, quien había sido secuestrado desde octubre de 1979 por el Ejército Revolucionario del Pueblo; habiendo perdonado años después a sus captores (https://es.wikipedia.org/wiki/Jaime_Hill_Arg%C3%BCello ).

-       Poniendo a Monseñor como instrumentalizado

El profetismo postizo de nuestro tiempo” fue un artículo publicado por Hildebrando Recinos Córdova en la página editorial de LPG (20/07/79, pp 6 y 31), en el que -después de divagar- cita un artículo del sacerdote Juan León Montoya que, según él, considera a Monseñor Romero como “Profeta de América Latina” oponiéndose Recinos a tal calificativo pues al Arzobispo no lo ha designado Dios sino “intereses de personas particulares”; además considera que un profeta verdadero actúa “por resortes personales unido a la divinidad y no ‘teleguiado’”, señalando a Monseñor como instrumento de intereses supuestamente políticos.

 -       La paranoia en todo su esplendor

Ricardo Fuentes Castellanos en tres entregas bajo el título La Iglesia, la potestad civil y la revolución (EDH, 29/08/79, pp. 6 y 9; EDH, 30/08/79, pp. 6 y 21 y EDH, 31/08/79, pp. 6 y 15) arremetió contra el Arzobispo y lo que él llamaba “iglesia tercermundista” que en el país, según él, estaba unida al Bloque Popular Revolucionario. El autor indicó que es contra las enseñanzas de la iglesia, pues “…el propio Cristo condena la rebeldía injusta, el Magisterio de la Iglesia está también muy preciso sobre el particular”.

Fuentes considera que el Papa León XIII en una encíclica de 1885 rechazó “…el concepto roussoniano sobre el supuesto ‘pacto social’ y la llamada ‘soberanía popular’” y que Pio XI “…condenó enérgicamente la doctrina y sistema comunista que en la actualidad parece haber sido olvidada por los clérigos ‘tercermundistas’, que en su afán por la promoción de la llamada ‘justicia social’ y ´lucha por las reivindicaciones populares’ han hecho causa común con los marxistas, sin que les importe no digamos la abierta rebeldía a la LEGÍTIMA AUTORIDAD CIVIL, lo cual está en abierta contradicción con las Sagradas Escrituras y las enseñanzas pontificias, sino que tampoco parece importarles un comino la profanación del templo con las continuas ‘tomas’ de las catedrales e iglesias.

Fuentes agrega: “Contrariamente a la posición del Arzobispo y sus acólitos de dentro y de fuera que le hacen el coro a los agitadores comunistas del llamado BLOQUE POPULAR REVOLUCIONARIO so pretexto de apoyar las ‘luchas populares’ contra la ‘represión’ y el ‘militarismo’, que dicho sea de paso no lo veo por ningún lado (resaltado nuestro), la VERDADERA POSICIÓN CATÓLICA es la TRADICIONAL DOCTRINA ORTODOXA de acuerdo con las enseñanzas de todos los Papas hasta el actual pontífice Juan Pablo II”.

Citando al conservador y disidente Monseñor  Marcel Lefebvre -quien en esa época estaba enfrentado con la jerarquía católica de Roma-, Fuentes Castellanos señala que “a partir del Concilio Vaticano II se metió el marxismo en la iglesia”, y pone además como supuesto buen ejemplo al obispo brasileño Antonio de Castro Mayer quien “sostiene entre otras la LICITUD y CONVENIENCIA de la represión contra el comunismo”: “normalmente, el poder temporal que lo reprime cumple con un deber sagrado”, agregando: “a la autoridad eclesiástica cabe el derecho y el deber de aplaudir categóricamente la represión al comunismo”.

Fuentes considera que estos argumentos refutan al “liberalismo de Carter y sus acólitos del N. Y. Times y del Washington Post, así como todos los gobernantes de la izquierda democrática”. Es decir, esta serie de artículos estuvieron orientados a justificar la represión contra la oposición política y sus supuestos aliados en la iglesia salvadoreña, encabezada por Monseñor Romero.

-       Los cangrejos latinoamericanos…

Hildebrando Recinos Córdova escribió en la página editorial de LPG (23/10/79, pp 6 y 37) el artículo “El Presidente de la Conferencia Episcopal debería ser arzobispo”, trazando un paralelo -según él- con una situación ocurrida en Guatemala, y proponiendo -en el caso salvadoreño- el marginamiento de Monseñor Romero para que Monseñor Aparicio asumiera la Presidencia de la Conferencia Episcopal.

Cuando tocó elegir la directiva de la conferencia episcopal, para elegir a su presidente tuvieron que hacer nueve escrutinios en la que finalmente optaron por monseñor Eduardo Álvarez, obispo de San Miguel y opositor a monseñor Romero; no obstante que monseñor Arturo Rivera, entonces obispo de Santiago de María, había logrado mayoría en la octava votación, a pesar de carta de monseñor Romero al Nuncio para que se respetara la votación. En el otro extremo del péndulo político, Monseñor debía lidiar también con religiosos cercanos a la oposición: “Por la noche, la entrevista con el Padre Rafael Moreno, con el cual surgen algunas dudas de lo leal que ha sido en su servicio, pero que últimamente me da preocupación por su demasiada parcialidad hacia las organizaciones políticas populares” (Su Diario, 19 y 20 de noviembre de 1979).

-       Mentiras basadas en cifras falsas

En un artículo titulado “El presidente, el arzobispo y los prospectos de elecciones en una atmósfera de violencia” un editorialista bajo el nombre de Juan  Fercsey (LPG, 3/10/79, pp. 28 y 32), citando a la policía justifica implícitamente los asesinatos de sacerdotes al decir que en los últimos dos años han muerto seis sacerdotes, de los que cinco estaban armados; y que quince sacerdotes fueron expulsados del país por “actividades marxistas”.

Agrega, sin citar fuente de sus cifras: “En este año, cerca de 400 personas murieron en esta guerra de terrorismo…300 de ellos, fueron muertos por los terroristas de izquierda”: Señala que en los últimos años surgió el Bloque Popular Revolucionario que quiere “reformas inmediatas y sus exigencias son a menudo respaldadas por el arzobispo”.

-       Mas cifras a la libre…

El artículo “Una lógica explicación en el caso de los desaparecidos” -situación que era preocupación para Monseñor-,  está firmado por Rafael Zeledón Reyes, y apareció en la página editorial de LPG el 26/11/79, pp. 6 y 42. También sin citar fuente señala que dos de tres insurgentes muertos en combate estaban reportados como desaparecidos, concluyendo que dichos desaparecidos no deben convertirse en “bandera política para buscar otros fines, porque ello significaría el peor atropello a los mismos derechos humanos que tales organizaciones y personas pretenden defender”. Señala, sin indicar en qué basa su conclusión: “La explicación que resulta evidentemente lógica es que muchos -la mayoría- de todos esos ‘desaparecidos’ realmente se hayan hecho desaparecer por su propia cuenta trasladándose a otro país donde se hallarán ‘vivitos y coleando’ y sonriendo a la vez del juego que su ausencia está desarrollando aquí”.

a.   Campos pagados

Si bien las siguientes citas fueron diagramadas como campos pagados en los periódicos -y algunos posiblemente lo fueron- otros dejan sospecha sobre su autenticidad, por la dudosa autoría de los firmantes o simplemente porque no tienen firma.

-       Implicando a la iglesia como aliada en la rebelión y en las tomas de templos

EDH publicó el 17 de agosto de 1979 (p. 31) un campo con firma de un supuesto “Consejo Católico de Occidente”, indicando que la catedral de Santa Ana fue tomada el 12 de agosto por “hordas de la subversión” aliadas, supuestamente -pero sin demostrarlo-, con personeros de la iglesia: “los llamados a procurar la paz y armonía de la patria”, pero que “se han convertido en adalides de la rebelión, y los primados que con oratoria de barricada incitan a la división de los salvadoreños, haciendo por un lado la apología de la pobreza, y por otra la maldición de la riqueza”

-       Señalan a Monseñor Romero como radicalizado, y le amenazan

LPG del 20 de septiembre de 1979 publicó en pag 38 un supuesto campo pagado firmado por una señora de nombre Juana Castro Lizama -¿homónimo de la hermana disidente de Fidel Castro?-, titulado “Los jesuitas manejan a Monseñor Romero como a cualquier carro”, indicando que le cortaron “la transmisión de la recién pasada homilía (31) de Monseñor Romero, para agregarle una parte final que fue redactada presurosamente en los estudios de aquella radio-emisora (32) y luego leída por un jesuita, que trató de imitar la voz del Arzobispo cautivo.”

El panfleto continúa: “Las cosas ocurrieron así: Después de hacer las consabidas denuncias de una situación que el mismo Arzobispo ha causado con sus virulencias de corte clasista (…), Monseñor trató de decir que tal estado de cosas no podía superarse sino con el cambio de estructuras (tesis marxista-comunista)” Entonces, agrega el libelo, los jesuitas “que controlan la consola de YSAX se dieron cuenta que Monseñor se estaba saliendo de la ‘línea’…cuando ahora el juego de los jesuitas es hacia el centro-izquierda…así fue como tuvieron que parar la perorata del Arzobispo a través (sic) de los micrófonos de YSAX; mentir diciendo que se trataba de una falla técnica y ofrecer más tarde una homilía que fue ‘arreglada’”, con “una posición menos radical que la marxista que el Arzobispo se quedó defendiendo, solito, sin difusión por YSAX, frente a sus corifeos, los grupúsculos subversivos que acuden a oírlo todos los domingos, para aplaudirlo hoy mientras sigue su línea, y listos para insultarlo, despreciarlo y vejarlo cuando se salga de ella, como le pasó al Dr. Arturo Romero (33)…” -resaltado nuestro-, implicando la posibilidad de un atentado contra Monseñor, como le ocurrió al Dr. Romero en 1944.

La difamación termina con otra amenaza más: “los jesuitas manejan a su antojo las homilías del señor Arzobispo Romero: igual que a cualquier carro, que se le puede cambiar por un modelo nuevo, o ‘menos peor’…” (resaltado nuestro). Estas amenazas sólo distan seis meses del magnicidio.

-       Acusación a la Iglesia Progresista, vinculándola con la “Catedral Metropolitana”

Otro supuesto “campo pagado”, sin firma, apareció en la p. 62 de EDH el 20/09/79, titulado “Sacerdotes y Monjas Extremistas comenzaron con el ‘ejemplo’ de la ocupación de iglesias”, sólo señalando que era tomado “de la homilía de Monseñor Pedro Arnoldo Aparicio del 16 de septiembre último”.

Partiendo del hecho que la iglesia parroquial de Santa Lucía en Zacatecoluca estaba ocupada, dicho obispo amenazó con la excomunión, señalando que “la primera toma de iglesias la hicieron sacerdotes y religiosas, ellas y ellos son los culpables de que ahora el pueblo esté desbordado…Ya desde aquel entonces y dentro de aquel recinto de aquella Catedral Metropolitana estaba reunida cabalmente la florinata (sic) de este grupo disidente de la iglesia; ya veis que allí mismo unos seguían la línea comunista de Moscú, de Rusia; otros comenzaron a seguir la línea de Pekín, de China” (resaltado nuestro, en la parte en que sugiere la acción del Arzobispado)

-       Negación a la persecución de la iglesia

Al día siguiente, EDH publicó (p. 48) -a manera de campo pagado- un fragmento de la misma homilía de Monseñor Aparicio, señalando a “FECCAS (11), UTC (12) y los grupos rebeldes contra la iglesia, ellos son los que están cerrando los templos; ellos son los que están persiguiendo a la iglesia”. Además, niega la violencia de la que fueron víctimas sacerdotes, monjas y Adoradores de la Palabra; atacando a profesionales que denunciaban internacionalmente la represión que se vivía en el país. (34)

Esa persecución estaba a sólo medio año de aplicarse en contra de Monseñor Romero, pero no por las entidades mencionadas por el obispo sino que “la Comisión de la Verdad constituida en los Acuerdos de Paz, conformada por connotadas personalidades internacionales (un ex presidente colombiano, un ex canciller venezolano y un ex presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos) llegó a seis conclusiones, entre las que se cuentan que el francotirador que segó la vida de Monseñor ejecutó una orden del mayor Roberto d´Aubuisson, complot en el que participaron además los capitanes Álvaro Saravia y Eduardo Ávila, así como Fernando Sagrega y Mario Molina. Walter Antonio Álvarez junto con Saravia cancelaron los ´honorarios´ del ejecutor. El 3 de septiembre de 2004, Saravia fue encontrado civilmente responsable de este crimen por una corte de Estados Unidos, imponiéndole una indemnización de $10 millones en beneficio de la familia de Monseñor.” (3)

-       “Fuego amigo”

Los dos periódicos analizados se solazaron con las homilías de Monseñor Aparicio. En esa misma fecha -21/09/79- LPG publicó otro supuesto “campo pagado”, con la misma leyenda al pie: “De la Homilía de Monseñor Aparicio, Obispo de San Vicente, del pasado día 16”, (p. 30). El título de esa otra publicación fue: “Hay que desenmascarar a los verdaderos enemigos de la iglesia”; en la que el Obispo Aparicio favorece la confrontación al mencionar -contrario a lo reportado por todos los organismos de derechos humanos- que a él nunca le habían impedido hablar ni el gobierno ni los cuerpos de seguridad, sino que sólo “los grupos rebeldes, como UTC (12) y FECCAS (11)”.

El obispo agrega: “Contesten ustedes mismos. Contesten los sacerdotes que defienden a FECCAS (11) y UTC (12) y a estos grupos revolucionarios; contesten estos sacerdotes que en el año 1975 tomaron la Catedra de San Salvador, dando y sentando el precedente del mal ejemplo en toda la República

Monseñor Romero tuvo una preocupación constante por la desunión en su iglesia: “Me preocupa la radicalidad de algunos hermanos obispos contra mi actuación pastoral. La marcan con un deseo de que no siga adelante. Me da lástima pensar que no sean sensibles a la situación del país” (Su Diario, 17 de julio de 1979)

Casi un mes después indicó: “La reunión de obispos en la nunciatura confirmó la división que existe entre nosotros. Unicamente se acordó denunicar oficialmente el asesinato del Padre Macías. El señor Nuncio se ofreció también a apoyar esa denuncia en su próxima visita al Presidente de la República. Pero cuando se trató de ver las causas, se dejó llevar la junta por los prejuicios de una infiltración marxista dentro de la Iglesia y no fue posible sacar de allí todos los prejuicios, a pesar de que traté de explicar que, la situación de persecución de muchos sacerdotes es por querer ser fieles al espíritu del Vaticano Segundo, traducido a América Latina por Medellín y por Puebla. Muy poco se comprende esto y más bien se echa la culpa a una instrumentalización del marxismo al que está sirviendo la Iglesia, según ellos. Ofrecí a Dios esta prueba de paciencia, ya que a mí se me culpó, en gran parte, del mal que pasa en el país y en nuestra Iglesia” (Su Diario, 11 de agosto de 1979). Un mes después, “el señor Nuncio se refirió a mi homilía del domingo recién pasado para elogiarme y decirme que había hablado bien y que comprendía que yo estaba entre dos enemigos, la derecha y la izquierda, y que comprendía que la posición era muy delicada.” (Su Diario, 11 de septiembre de 1979)

Sin embargo, parecería que la jerarquía en Roma no estaba suficientemente informada: “el Papa preguntó expresamente por mí al Padre Arrupe, quien le dio elogiosos comentarios de mi pastoral, de mi predicación; lo cual parece que ha influido mucho en los juicios del Santo Padre. Así, se notaba también que le sorprendió cuando el Padre Arrupe le comuniccó que ya eran seis sacerdotes asesinados en el País. Daba la impresión de que al Papa no se le transmite una información objetiva de la situación de la Iglesia en nuestro país.” (Su Diario, 12 de septiembre de 1979)

La división en la iglesia fue evidente a todo nivel, llegando hasta Roma. Monseñor señaló varias veces “que hay algo personal en algunos de ellos (los otros obispos) y que para mí se me hace muy difícil esta tarea; sin embargo, haré todo lo que esté a mi alcance. De manera especial expresé mis dificultades con el obispo auxiliar, Monseñor Revelo y con Monseñor Aparicio, que evidentemente muestran actitudes personales contra mí”. Esta situación la enfrentaba Monseñor también con Roma. Por ejemplo, Monseñor Quarracino sugería nombrar un “Administrador Apostólico, Sede Plena”, a lo que Monseñor Romero objetó en carta al Cardenal Baggio -con copia al Secretario de Estado-indicando: “No solo me parece ineficaz, sino muy dañina para la Arquidiócesis, porque acabaría de romper la unidad y expresaría una situación doble de nuestra comunidad arquidiocesana…cualquiera comprendería que es una desconfianza acerca del propio obispo. He sugerido, como la solución de fondo, la nominación de nuevos obispos, con criterios del Concilio Vaticano II” (Su Diario, 28 de mayo de 1979).

Por su parte, sobre el Nuncio Apostólico, Monseñor Romero escribió: “había notado en él una parcialización hacia el grupo de obispos que no está de acuerdo conmigo y que esto, sin duda, había influido mucho en la división. Que si él fuera  más imparcial y de veras nos ayudara a buscar la unidad, habría esa unidad (Su Diario, 2 de julio de 1979). Monseñor relata que en la celebración del día de Nuestra Señora de la Paz, en la catedral de San Miguel, la catedral de esa ciudad estaba repleta, pero el Nuncio dio “una homilía muy descolorida y abstracta…Noté en el episcopado siempre el afán de marginarme; pero el pueblo, por otra parte, me dio una calurosa ovación a la salida de la Iglesia, que ya presentía y por eso me quedé de último, para no ofender con esta especie de rivalidad popular a mis hermanos que salieron más privadamente. Yo agradezco al pueblo y no siento vanidad, sino alegría de sintonizar con los sentimientos de un pueblo que espera de sus profetas y pastores una solidaridad cada vez más profunda” (Su Diario, 21 de noviembre de 1979)

A solo quince días de su asesinato, en la misa dominical del 9 de marzo de 1980 el embajador sueco entregó a Monseñor Romero el Premio de la Paz 1980, a nombre de la Acción Ecuménica de dicho país -dado que Monseñor no pudo viajar a recogerlo-, en presencia de dos obispos luteranos de ese país, que le entregaron dos cheques en metálico, uno de su iglesia y otro de sus feligreses. En esa misma misa estuvieron los cadáveres de un alto funcionario del partido político Unión Democrática Nacionalista, Roberto Castellanos y su esposa danesa, ambos salvajemente torturados por las fuerzas de derecha. (Su Diario, 9 de marzo de 1980).

A pesar de los reconocimentos que Monseñor Romero recibía del exterior, en el seno de su propia iglesia católica aumentaban las incomprensiones, así como también con el poder constituido y con la izquierda. Monseñor Romero en su Diario reportó el 10 de marzo de 1980 una bomba de alto poder en la Basílica y al día siguiente en la Cooperativa de sacerdotes. Sólo faltaban catorce días para el magnicidio.

Él había tenido que enfrentar intrigas en su propia iglesia, que se evidenciaba cotidianamente y también en momentos álgidos. La predisposición de los designados por Roma estuvo presente contra Monseñor casi hasta el momento de su asesinato: el 12 de marzo de 1980, aniversario de la muerte del padre Grande, se había celebrado una reunión de obispos en Ayagualo, convocada por el Papa para buscar la unidad, desplazándose para ello el Nuncio en Costa Rica, quien semanas antes -a un mes antes de su asesinato- le había advertido que tenía una amenaza de muerte. Monseñor Romero pidió respeto para la Arquidiócesis, y que cada uno se limitara a su respectiva jurisdicción. Excepto Monseñor Rivera Damas, el resto de obispos se opuso al arzobispo. Éste pidió respetar la votación y dejar como presidente de la Conferencia Episcopal a Monseñor Álvarez, lo que ocurrió; pero no así para vicepresidente, irrespetando la votación que había escogido a Monseñor Rivera, por lo que los obispos dejaron en dicho puesto a Monseñor Aparicio. Monseñor Romero consideró: “temo dada la agresividad con que me atacaron Monseñor Aparicio y Monseñor Álvarez (sic), de que no se haya ganado mucho en sentimientos profundos de unidad” (Su Diario, 23 de febrero y 12 de marzo de 1980)

El 13 de marzo de 1980 le visitó el nuncio de Costa Rica, para analizar una supuesta interferencia por estar en el mismo lugar el arzobispado y el Seminario San José, según acusación de los obispos opuestos al arzobispo Romero: “se nota en el señor nuncio siempre una predisposición que, sin duda, ha sido el encargo que se le ha dado…Fue a almorzar conmigo al hospital, donde después de almuerzo con las religiosas, compartimos con él más íntimamente sus últimas recomendaciones, siempre en el sentido de que soy yo bastante culpable de la desunión de los obispos, a pesar de mis sugerencias de recordarle la reunión de ayer, y que él tuvo que reconocer que había bastante apasionamiento, sobre todo en Monseñor Alvarez (sic) y Monseñor Aparicio. No obstante, reconocer este apasionamiento y ese aspecto personal contra mí, él insiste en que debo de ceder hasta donde sea posible, lo cual es también mi pensamiento, pero no en lo sustancial cuando se trata de ser fiel al Evangelio, a la doctrina de la Iglesia y, sobre todo, a este pueblo tan sufrido que cuesta que lo comprendan” (Su Diario, 13 de marzo de 1980)

-       Más calumnias

Otro supuesto campo pagado fue publicado por EDH el 25/09/79, titulándolo “Complicidad de Sacerdotes con el movimiento comunista señala Monseñor Aparicio y Quintanilla en sus homilías”, y firmado por un pretendido “Frente de Cristianos Patriotas” (p. 38). Ese periódico había publicado completa dicha homilía el 13/09/79 (p. 51), donde el obispo dijo que no podría salvar a esos sacerdotes… Ese aparente campo pagado está saturado de lenguaje de odio y aseveraciones sin fundamento. Para citar solo un ejemplo: “el prelado vicentino ha comenzado a señalar toda la podredumbre que se esconde detrás de las sacristías de ciertas parroquias, convertidas por los activistas del comunismo internacional en bastiones de lucha de los grupos guerrilleros que están tratando de llevar a un baño de sangre a nuestro pueblo, con la finalidad de crear el caos económico y social y, luego, establecer un gobierno dictatorial y cruel similar al del archicriminal Fidel Castro Ruz

Pasan luego a señalar directamente al Arzobispo: “La voz autorizada de Monseñor Aparicio y Quintanilla ha venido a poner en evidencia la insensata carrera politizante de ese sector clerical izquierdista que capitanea Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez y que desde hace tiempos (sic) está dedicado a la catequización de los feligreses en un evangelio muy diferente al que predicó nuestro Señor Jesucristo”; aseveración contraria al reconocimiento que posteriormente hicieron tanto la Iglesia Católica como la Anglicana, al calificar a Monseñor Romero como mártir por pregonar los principios de su fe.

El supuesto campo pagado señaló también que los religiosos asesinados fueron víctimas no de las fuerzas gubernamentales ni de grupos derechistas, sino que por los alzados en armas aliados con sacerdotes progresistas: “Con lo dicho por Monseñor Aparicio y Quintanilla queda absolutamente claro que los grupos ultraizquierdistas que gozan del apoyo y simpatía de los curas llamados ‘tercermundistas’, son los que han venido perpetrando una serie de asesinatos en contra de elementos religiosos vinculados con la subversión para tratar de hacer creer al público que son las víctimas de la represión gubernamental. En cualquier parte del mundo, la historia lo confirma, los comunistas, cuando conviene a los intereses de su causa han eliminado básicamente a elementos colaboradores e incluso a miembros pertenecientes a sus propias agrupaciones revolucionarias. ¿Con qué propósito? Sencillamente para deshacerse de personas ya inservibles en la lucha y para crear una imagen odiosa de las autoridades que libran la batalla contra la subversión marxista-leninista”. Citan en ese campo pagado, como ejemplo, los asesinatos de los padres Grande, Navarro y Palacios. ¿Habrán incluido posteriormente al de Monseñor Romero en esa lista?

Debe tenerse presente que el padre Rutilio Grande fue beatificado el 22 de enero de 2022; junto a sus compañeros de martirio, los laicos Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus.

Sobre esta homilía, Monseñor Romero reportó: “Los periódicos de la mañana, Diario de Hoy y La Prensa, presentan en una página entera la homilía de Monseñor Aparicio en San Vicente, el domingo recién pasado. Es una tremenda condenación de los sacerdotes, a los cuales él dice que no puede defender y casi los acusa y los expone a un asesinato; diciendo que los sacerdotes fueron matados, fueron purgados por la misma izquierda y que hay sacerdotes comprometidos con la izquierda que no pueden retroceder sin que los maten. Nos hemos reunido con otros sacerdotes que están muy indignados de esta acusación tan peligrosa En el comentario de YSAX se criticó duramente la actitud de Monseñor que no es nada pastoral y los sacerdotes se han comprometido a estudiar la manera de enfrentarse con Monseñor Aparicio para hacerle ver lo grave de su acusación y, al mismo tiempo, solidarizarse con los sacerdotes de aquella diócesis.” (Su Diario, 13 de septiembre de 1979)

-       Mintiendo sobre los asesinatos

Ese mismo 25 de septiembre, el mismo periódico publicó otro campo supuestamente pagado por un presunto “Frente de Católicos Auténticos”, al cual titularon “La jauría izquierdista ataca las valientes y reveladoras homilías de Monseñor Aparicio y Quintanilla”, y arremete contra la Comisión de Derechos Humanos, que -según la publicación- usando “un lenguaje enternecedor parecido al de los clérigos izquierdistas que ‘sin querer queriendo’ empujan al pueblo desde los púlpitos a la lucha sangrienta y fratricida”… y que “trata de poner en entredicho la sinceridad y veracidad cristiana de Monseñor Pedro Arnoldo Aparicio y Quintanilla”, que “nos hizo ver y comprender, como (sic) son de despiadadas las organizaciones guerrilleras, al grado que cuando conviene a sus intereses, no tienen escrúpulos en asesinar a sus mismos colaboradores, tales como los sacerdotes Rutilio Grande, Navarro Oviedo, Mancía y otros”. Con esa lógica, el asesinato de Monseñor Romero sería uno más en esa lista, y debe tenerse presente que esta otra publicación también está a solo seis meses del magnicidio.

-       Concertación para mentir sobre los asesinatos

Asimismo, en la misma fecha -25/09/79- también EDH publicó en p. 40, con formato de campo pagado, un editorial de Diario Latino del 21 del mismo mes, bajo el título “Todos somos hijos de Dios” y con un epígrafe del Obispo Aparicio y Quintanilla.

El editorial se refiere a la homilía del 9/9/79 del referido religioso, donde mencionó supuestos “métodos de indoctrinación” (sic) entre los estudiantes; señalando que dicho prelado “merece todo crédito, por su jerarquía eclesial, y por las fuentes informativas de que goza”. Agrega: “En esa homilía Monseñor levanta el velo que ha encubierto crímenes pavorosos como han sido los perpetrados en las personas de los sacerdotes Rutilio Grande, padre Navarro, y el padre Macías, asesinado en el mismo momento en que dictaba misa”. A continuación, el editorial cita al obispo Aparicio diciendo que los tres sacerdotes fueron asesinados por los grupos alzados, bajo inspiración de la Compañía de Jesús. Agrega involucrando directamente a Monseñor Romero: “Es ella la que habla por el más alto Jerarca de la Iglesia en nuestro país” (resaltado nuestro).

Termina señalando que, si el expresidente Molina hubiera actuado contra el supuesto adoctrinamiento en el colegio Externado de San José, no se viviría la actual situación, y agrega un llamado a la represión: “pero todavía es tiempo, y el gobierno debe -por razones de sanidad política y social- hacer sentir el peso de la ley sobre todos los que están dirigiendo la subversión nacional

-       Piden retiro de Monseñor

El mismo día, 25/09/79 -y reiteramos: faltando sólo seis meses para el asesinato de Monseñor-, LPG publicó en p. 46 en formato de campo pagado -pero esta vez firmado por la Lic Martha Julia Guerrero- un escrito pidiendo la salida del santo del cargo de Arzobispo, tema que ya había sido tratado como noticia por EDH el 7 del mismo mes (pp. 7 y 29), mencionado previamente. El nuevo panfleto se tituló “El Retiro de Monseñor”, indicando que “congregaciones religiosas” -sin precisar cuáles- habían solicitado al Papa la remoción del Arzobispo, acusándole de “sembrar el odio, la lucha de clases y otras cosas preconizadas precisamente por los más acérrimos enemigos de la iglesia como con (sic) los comunistas”.

Agregan que retiran todo apoyo a la iglesia mientras sea dirigida por Monseñor Romero, indicando que cuentan con el respaldo de “algunos sacerdotes”, sin precisar nombres.

-       Más diatribas contra Monseñor

Al día siguiente, LPG publicó otro campo supuestamente pagado, firmado por un Frente de Cristianos Patriotas y titulado “La Paranoia Marxista-Leninista” (p. 52), señalando que quienes tienen esa ideología están “parapetados en YSAX, que a diario envenenan la mente del pueblo salvadoreño y promueven la lucha de clases” y “hacen suya la lucha de todas las agrupaciones clandestinas que pretenden luchar ‘por la liberación del pueblo’”. YSAX es la voz del arzobispado, bombardeada varias veces por las fuerzas oscurantistas, y otras veces inutilizada por razones técnicas y/o económicas. (Ver, por ejemplo las páginas 216, 219, 220, 222, 223 y 224 en Su Diario.)

k)  Menosprecio a Monseñor

Nuevamente el supuesto “Frente de Católicos Auténticos” publicó un campo dizque pagado titulado “Más sobre los lobos disfrazados de ovejas” (EDH, 6/10/1979, pp 37 y 38) atacando al Arzobispo y a los jesuitas: “Si apenas tienen influencia en la Casa Blanca y el Congreso en Washington, en el Parlamento Inglés y en el propio Vaticano…aunque ahora un poco de capa caída en este último. ¿Cómo habrá sido que la Universidad Jesuita de Georgetown, en Washington, regaló el doctorado honoris causa al Agitador Número Uno de San Salvador, y con qué propósitos? ¿Cómo se habrá barajado su nombre para postularlo al Premio Nobel de la Paz?”. Este campo pagado fue continuado en el mismo periódico el 8 de octubre en p. 43.

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-       Llamado a la represión

El 9/10/79 EDH publicó en p. 15 y LPG en p. 31 un campo supuestamente pagado titulado “Ya basta…”, pidiendo actuar con mano dura. Está fechado la víspera y firmado por Gloria Mercedes P. de Bolaños, Carlos López Sandoval y Alfredo Mena Lagos. En el documento invocan al ejército a actuar con dureza: “¡YA BASTA DE VIOLENCIA a ciencia y paciencia de nuestras autoridades! ¡YA BASTA de exceso de tolerancia, de evitar confrontamientos (sic), de actuar con ponderación!... La situación demanda una JUSTA Y SANTA CÓLERA…

Agregaron: “Queremos que el Ejército salvadoreño, garante por la Ley de la integridad territorial, de la paz y seguridad internas, sepa que no todos los salvadoreños somos comunistas o traidores, ni todos somos cobardes e indiferentes. Nosotros creemos en El Salvador y confiaremos en el ejército

-       Intentando vincular a Monseñor con la violencia

El 15 de diciembre de 1979 apareció en las pags 35 y 66 de LPG -también con formato de “campo pagado”-, un artículo titulado “Actitudes paralelas: los dos Romero”, firmado simplemente por “Josefo”. Así, sin apellido…sin que el matutino requiriese algo tan elemental al supuesto autor.

El panfleto indica que no defenderá al gobierno del general Romero -derrocado hacía ya dos meses antes, por un golpe de Estado-, quien “desde sus inicios…dio muestras de falta de visión política, al declarar una guerra abierta o ‘a muerte’ a la Iglesia Católica, y en especial a la figura paranoica del Arzobispo de San Salvador; un personaje ávido de aplausos, con complejo mesiánico, calculador…El prelado, domingo a domingo incendia el país con sus prédicas revolucionarias, que sirven de estímulo y llamado a la lucha de clases, denostando todo lo que significa tradición, capitalismo o empresa libre, e ignorando adrede los sufrimientos y martirologio de las clases sociales superiores.”

A continuación, denuncia atentados ejecutados por la guerrilla; incendios en “la capital, grandes fábricas y barrios populosos”, la “toma de pequeñas ciudades (San Marcos, Mejicanos, Ayutuxtepeque, etc) y bloquean la vida normal de San Salvador que ahora parece en plena guerra civil. El pánico se extiende a las ciudades de Santa Ana y San Miguel”. Concluye: “Estas interrogantes nos llevan a la conclusión de que UNICAMENTE (sic) EL SALVADOR DEL MUNDO nos puede sacar de este atolladero (o ayatohllero). Pero con la ayuda de alguna fuerza, que quiera por sí sola restaurar de una vez por todas el orden público perdido” (resaltado nuestro). Es decir, el Salvador del Mundo necesita la ayuda de “alguna fuerza” para “restaurar de una vez por todas el orden público perdido”… El país estaba a escasos tres meses para que esa “fuerza” asesinara a Monseñor Romero.

-       Acusando a Monseñor de atizar el odio

El 22 de diciembre de 1979 apareció en LPG (p. 40) otro artículo con formato de campo pagado, fechado dos días antes, firmado por la “Cruzada Pro-Paz y Trabajo” y titulado “Carta abierta a Monseñor Arnulfo Romero”, acusándole -sin citar ningún ejemplo- de haber emprendido una campaña de difamación “en sus Homilías contra la mujer salvadoreña”; pasando a continuación al verdadero mensaje, reiterativo de las otras publicaciones: “No podemos comprender cómo un representante de Cristo puede recurrir a una campaña de odio para volver a hermanos contra hermanos; no podemos comprender cómo el Arzobispo de San Salvador olvida que Cristo jamás predicó la violencia, ni el terror ni el odio. Como mujeres católicas protestamos de la manera más enérgica y le hacemos un llamado a la cordura para que encauce su apostolado conforme a la moral cristiana…Lamentablemente, agrupaciones extremistas mal intencionadas, han tratado por todos los medios posibles, de desfigurar y tergiversar nuestro movimiento cívico y hasta han recurrido al insulto y a la calumnia”. Luego vuelven al mensaje original, sin citar nuevamente ningún ejemplo: “Inexplicablemente para nosotras, Usted y la radiodifusora YSAX se han hecho eco de esos grupos, ofendiendo nuestra dignidad de mujer…Exigimos que se nos respete. Exigimos que se termine con esa vil campaña de difamación

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3.     Epílogo

Como señalamos en la Introducción, la responsabilidad del asesinato de Monseñor Romero transciente a los autores directos de su muerte. La alimentación de un ambiente de odio hacia el santo incluye entre los responsables también a los sectores pudientes que cerraron sus oídos a las invocaciones que les repitió constantemente el prelado -dentro de su fé- para “ceder de lo suyo para que alcance a los demás”; a cierta jerarquía nacional e internacional de su misma iglesia; a los santurrones que crearon entes fantasmas para atacarle por distintos medios; a los alzados en armas -que no soportaron ningún señalamiento hecho por Monseñor-; a los plumíferos a sueldo, que se prestaron a vender sus cuartillas para atacar al prelado; y, lógicamente, a aquellos medios de comunicación que le atacaron o abrieron sus canales de comunicación para llevar cada día un granito (¿o granote?) para contribuir a la decisión que culminó con la eliminación física del santo.

Este artículo está dedicado a señalar sólo algunos de los puntos a los que se prestaron los medios de comunicación analizados; no porque fueran los únicos que enfilaron las piezas contra el Arzobispo -hemos señalado incluso las intrigas dentro de la misma jerarquía de la iglesia del mártir o en los alzados en armas, entre otros-, sino que por su elevada responsabilidad en la sociedad, al contribuir a forjar opinión entre su público, que obviamente es masivo. Ellos tienen un poder significativo con su palabra, teniendo responsabilidad en la cotidianidad de la sociedad, así como también en el largo aliento.

Esa responsabilidad privilegiada los debería volver conscientes de su alta responsabilidad, que trasciende las coyunturas históricas pues sus posturas alientan o inhiben acciones que marcan la historia de los pueblos.

Por eso los medios deben tener siempre presente que su palabra no solo pesa, sino que también perdura; y, al hacerlo, siempre podrá analizarse su rol en cada momento, para evaluar su objetividad y señalar la responsabilidad -positiva o negativa- que jueguen en la historia.

Hay entonces un flujo bidireccional: los medios pueden influir en forjar la historia nacional, pero esta también evaluará el rol que ellos juegan en cada coyuntura pasada, presente y futura.

 

Notas bibliográficas

(1)    Acá se recogen y amplían unos artículos que fueron publicados en Contrapunto (contrapunto.com.sv): el 19 y 27 de febrero y el 5 y 11 de marzo de 2024. Se publica con el debido permiso de dicho periódico digital. Además de la ampliación, se han hecho también modificaciones impuestas tanto por los cambios de fecha de publicación, así como también por las diferencias de impresión obvias entre esta revista y dicho periódico.

(2)     En lo correspondiente a la variable género, se ha adoptado la opinión de expertos gramaticales que señalan que mencionar cada género en idioma español es correcto sólo cuando el masculino y femenino son palabras diferentes (como mujeres y hombres, damas y caballeros, etc.). De lo contrario, indican que el plural en masculino implica a ambos sexos. Asimismo, señalan que el participio activo de un verbo incluye a los dos sexos, sin requerir precisión individual para cada uno: por ejemplo, el participio activo del verbo “militar” es “militante”, por la persona que milita; la de “migrar” es “migrante”, por la persona que migra; la de “estudiar” es “estudiante”, por la persona que estudia; etc.

(3)       Sermeño Lima, José Arnoldo “Mis recuerdos sobre la muerte de Monseñor” https://www.contrapunto.com.sv/mis-recuerdos-sobre-la-muerte-de-monsenor/

(4)     Por ejemplo: Sidney Mazini V., “¿Cuál Iglesia Perseguida?” (EDH,24/03/1977, pp. 6 y 9); José L. Salcedo Gallegos, “Agitación, Subversión, Insurrección” (LPG, 19/04/1978, p. 35); Gloria Mercedes P. de Bolaños, Carlos López Sandoval y Alfredo Mena Lagos, “Ya basta…” (EDH, 9/10/1979)

(5)     Valgan como ejemplos: “Actitudes Paralelas: los dos Romero” en LPG, 15/12/1979, pags 35 y 66;

 “Venir por lana y salir trasquilado” en LPG, 17/12/1979, pags 37 y 72.

(6)     Por ejemplo: Consejo de Coordinación Nacional de FARO (siglas del “Frente Anticomunista de la Región Oriental”): “¿Un ´Nuevo Credo´”? {publicado simultáneamente el 31 de mayo de 1977 por LPG (p. 54) y EDH (p. 57)}; o la Cruzada Pro Paz y Trabajo: “Carta Abierta a Monseñor Arnulfo Romero” (LPG, 22/12/79, p. 40].

(7)     Ejemplo: Sociedad Cristiana Salvadoreña: “Sembrando Vientos y Cosechando Tempestades”, publicado simultáneamente el 26 de mayo de 1977 en LPG (p. 51) y EDH (p. 52); Asociación Católica Libertad o Esclavitud: “¿Es esta la Casa de Dios o la casa del odio y la violencia?”, LPG, 22/05/79, p. 31; Sociedad Cristiana Salvadoreña: “¿Siguen sembrando tempestades los curas?”, EDH, 14/05/77, p. 45; Caballeros de Cristo Rey: “Agua bendita para la lucha de clases”, publicado simultáneamente el 06/06/77 en LPG (p. 32) y EDH (p. 50)

(8)     FUSADES, Infórmate, Carta Informativa, Edición Especial, Octubre 2006

(9)     Ver, por ejemplo, entrevista de La Prensa Gráfica, 17/02/1979, p. 61

(10)   LPG dedicó dos separatas conmemorando los 25 años del asesinato de Monseñor:

a.    Enfoques, 20/03/2005, Año 7, No. 354: 25 años preguntando por Romero, 16 páginas

b.   Revista Dominical, 27/03/2005, Año LXXXVIII, No. 2,302: Camino al Cielo, pags 2 a 4.

(11)   Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños

(12)   Unión de Trabajadores del Campo

(13)   Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional

(14)   Fuerzas Populares de Liberación

(15)   La Tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano se realizó en Puebla, México, del 27 de enero al 12 de febrero de 1979; a la que asistió Monseñor Romero en representación de la iglesia salvadoreña.

(16)   Monseñor grababa sus impresiones y recuerdos cotidianos al final de la jornada. Posteriormente se los transcribieron. En su Diario personal, que fue publicado a los diez años de su asesinato, figura una constancia firmada el 10 de octubre de 1989 por el Canciller del Arzobispado, Pbro. Rafael Urrutia, “indicando que Monseñor grabó 30 cassettes”, y el Canciller da fé “que ambos documentos concuerdan entre sí”.

(17)   Romero, Monseñor Óscar Arnulfo, Su Diario. Del 31 de marzo de 1978 al 20 de marzo de 1980. Publicación del Arzobispado de San Salvador, 1989, conmemorando el décimo aniversario de su Muerte Martirial, pag 118

(18)   Romero, Op. Cit., pag 127

(19)   Romero, Op. Cit., pags 127 y 128

(20)   Se refiere al Bloque Popular Revolucionario

(21)   Romero, Op. Cit., pag 197

(22)   Romero, Op. Cit., pag 198

(23)   Romero, Op. Cit., pag 198

(24)   Romero, Op. Cit., pag 198

(25)   Romero, Op. Cit., pag 198

(26)   Romero, Op. Cit., pag 199

(27)   Romero, Op. Cit., pag 198 y 199

(28)   Monseñor inició las grabaciones que constituyeron su Diario el viernes 31 de marzo de 1978, por lo que no puede confrontarse esta noticia con su opinión.

(29)   Frente de Acción Popular Unificada

(30)   Homilía del 9 de diciembre de 1979: “Dios viene a salvar en la historia y con la colaboración de los hombres”. UCA Editores, Homilías Monseñor Óscar A. Romero, Tomo VI, Ciclo C, 9 de diciembre de 1979 a 24 de marzo de 1980; pag 26

(31)   Posiblemente se refieren a la homilía del domingo previo, 16 de septiembre de 1979.

(32)   Se refieren a la radio del arzobispado, YSAX

(33)   Médico de profesión, líder del alzamiento contra el dictador Maximiliano Hernández Martínez en 1944. El Dr. Romero fue condenado a muerte junto a otros alzados, civiles y militares, salvándose de la muerte por el hecho de estar hospitalizado por machetazo que le propinaron en el rostro durante su captura y porque, antes de su salida del hospital, Hernández Martínez partió al exilio defenestrado por una huelga general de brazos caídos. https://diario.elmundo.sv/opinion/el-legado-del-dr-arturo-romero-lopez

(34)   Ese campo pagado inicia citando palabras de Monseñor Aparicio sobre “un profesional salvadoreño de origen hondureño que está en Londres ocupado cabalmente de decir que en El Salvador hay persecución religiosa”. El obispo se refiere evidentemente al Dr. Salvador Moncada -premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica (1990), candidato además al Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1982 y 1998; y hecho caballero (Sir) por la reina de Inglaterra en 2010  quien, como antiguo estudiante en la Universidad de El Salvador, había luchado y denunciado la represión que en el país vivían los sectores progresistas en esa época, incluyendo a los de la iglesia. Actualmente funge como Embajador de Honduras en la República Popular de China. https://es.wikipedia.org/wiki/Salvador_Moncada



* PhD Universidad de Montreal, M.A Centro Latinoamericano de Demografía de las Naciones Unidas.