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Publicación del Foro de Reflexión sobre la Realidad Salvadoreña – FORES–

No. 14, mayo - agosto, 2026 - Revista cuatrimestral. San Salvador, El Salvador, Centroamérica

 

Oferta y demanda del ejercicio de la profesión docente en el sector público salvadoreño (2014-2020)

 

Supply and demand for the exercise of the teaching profession in the Salvadoran public sector

(2014-2020)

 

Este trabajo tiene la licencia

Recibido:   03/01/2026

Aprobado: 03/03/2026

Ana María Barquero[1]

Universidad Pedagógica de El Salvador

Docente e investigadora académica

ambar0205@gmail.com

https://orcid.org/0000-0003-4290-0130

 

 

Resumen

El objetivo de este ensayo es ofrecer una descripción concisa y precisa del desarrollo de la formación docente a lo largo de la historia de El Salvador, durante los años 2014 a 2020, se han tomado como referencia diferentes investigaciones que tratan el tema, estableciendo una línea temporal sobre los cambios que se han presentado en relación con la formación inicial docente en el país. Con el propósito de contextualizar y reflexionar sobre el proceso de oferta y demanda de la profesión docente, tomando como referencia información de tipo cualitativa y cuantitativa sobre cómo se ha desenvuelto el fenómeno en el periodo de tiempo comprendido del 2014 al 2020 y así describir las fortalezas y limitantes que fueron identificadas durante este proceso. Se ha generado una reflexión profunda sobre el comportamiento del fenómeno en función del número de estudiantes matriculados y graduados de las carreras de profesorado, pudiendo así contrastar estas cifras y determinar de la cantidad de estudiantes que ingresan a las carreras de educación y cuántos de ellos logran culminar con sus estudios. Posteriormente, se ha analizado de entre los que se gradúan, cuántos logran ingresar al sistema educativo público con plaza y cuántos de ellos no, debido a la alta oferta de docentes en los últimos años. Finalmente, se hace una reflexión acerca de cómo, aunque estos docentes posean la convicción de desarrollar su práctica profesional de manera eficaz, se encuentran con una realidad diferente en la que no poseen la oportunidad de poder desempeñarse laboralmente.

 

Palabras claves: Oferta de la profesión docente, Demanda de la profesión docente, Ejercicio de la docencia, Formación inicial docente.

 

Abstract

The aim of this essay is to offer a concise and precise description of the development of teacher training throughout the history of El Salvador during the years 2014 to 2020, Different investigations that address the topic have been used as a point of reference establishing a timeline of the changes that have occurred in relation to initial Teacher Training in the country. With the purpose of contextualizing and reflecting on the supply and demand process of the Teaching Profession, qualitative and quantitative information has been taken as a reference on how the phenomenon has developed in the period of time from 2014 to 2020 and thus describe the strengths and limitations that were identified during this process. A deep reflection has been generated on the behavior of the phenomenon based on the number of students enrolled and graduated from teaching careers, thus being able to contrast these figures and determine the number of students who enter education careers and how many of them manage to complete their studies. Subsequently, it has been analyzed among those who graduate, how many manage to enter the public educational system with a job placement and how many of them do not, due to the high supply of teachers in recent years. Finally, a reflection is made about how although these teachers have the conviction to develop their professional practice effectively, they encounter a different reality in which they do not have the opportunity to perform professionally. 

 

Keywords: Supply and demand of the teaching profession, Teaching practice, Initial teacher training.

 

1.                  Introducción  

La educación en Latinoamérica se enfrenta actualmente a múltiples desafíos, descritos en las metas educativas 2021, en el documento “La educación que queremos para la generación de los bicentenarios”. Este proyecto que tiene como principal objetivo: “mejorar la calidad y la equidad en la educación para hacer frente a la pobreza y a la desigualdad y, de esta forma, favorecer la inclusión social” (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 2010). En dicho documento se describen los elementos que intervienen en la calidad educativa a nivel iberoamericano, entre ellos plantea el tema de la docencia, recordando que no se puede hablar de calidad educativa sin relacionarlo con la calidad del profesorado.

En El Salvador el ejercicio de la profesión docente siempre ha sido considerado como un factor clave de la calidad educativa. Por lo que se han hecho múltiples estudios sobre la formación inicial y en servicio del personal docente, sus condiciones de trabajo, organización y distribución en el sistema educativo, los cuales son elementos claves para la prestación de servicios educativos con calidad y equidad en los distintos centros educativos del país.

Este ensayo retoma los datos de algunas investigaciones que versan sobre la docencia y los analiza para probar la tesis que existe un desequilibrio marcado entre la oferta y demanda en el ejercicio de la profesión docente en el sector público salvadoreño. El análisis crítico presenta una descripción sobre el contexto educativo y económico de la docencia en El Salvador. Posteriormente se habla sobre el comportamiento y las características que presentan los fenómenos dinámicos de la oferta y la demanda en el ejercicio docente, esto analizado desde dos de los componentes de la profesión docente: la formación inicial y la inserción a la docencia.

2.                  Contexto educativo y económico de la profesión docente en El Salvador

La historia de la docencia en El Salvador aún no está escrita con rigurosidad científica. Hay estudios diversos y dispersos que dejan ver datos, rasgos, místicas y compromisos. La profesión docente ha pasado por diferentes etapas, inicialmente no se les exigía mayor formación, muchos eran maestros empíricos, eran personas que poseían honradez y moralidad notoria y tenían el dominio básico del conocimiento. Otros pasaron por la escuela normal, o por escuelas técnicas y los más recientes por universidades. Los profesores empíricos son los maestros, por regla general mujeres, que con poca preparación en materia de educación pedagógica atendían las pocas escuelas primarias que existían durante todo el siglo XIX y parte del siglo XX. (Ministerio de Educación de El Salvador, 2002)

Posteriormente, aparecieron las Escuelas Normales, estas tuvieron su origen en Europa, concretamente en Francia, luego se expandieron a otras partes del mundo. Según Hernández (2016), las Escuelas Normales de El Salvador eran de carácter estatal, integradas, de tiempo pleno, con un claustro de docentes nacionales e internacionales de calidad, eran gratuitas y dependían del Ministerio de Educación, con un fuerte grado de nacionalismo y con énfasis en la educación primaria. Fue hasta 1952 que se crea la Escuela Normal Superior que atendía el nivel medio del sistema educativo nacional. Según Pacheco y Picardo (2013), las primeras Escuelas Normales fueron creadas en 1958. En San Miguel se encontraba la Escuela Francisco Gavidia; en Santa Ana la Escuela Gerardo Barrios y la Escuela España en San Salvador.

En la década de los 80, en el contexto de la guerra civil, se dio un salto cuantitativo, aparecieron muchas universidades que ofrecían la formación en docencia y fue así como las carreras más demandadas fueron los profesorados. En esta época fueron titulados profesores exprés por universidades de incierta calidad y notoriedad. Por lo que se dieron casos de docentes que no gozaban de las competencias básicas de su especialidad (Pacheco & Picardo, 2013).

En los años 90 el país contaba con 32 universidades privadas con profesorados en todos los niveles: Parvularia, Primaria, Básica y Media. Asimismo, ofertaban licenciaturas en ciencias de la Educación con una duración de cinco años. Según Hernández (2016), la falta de control por parte del Estado estimuló a que cada universidad creara su propio currículo, generando dispersión curricular, planes de horarios sabatinos con un número de horas de formación que estaban por debajo de los requeridos para una educación de calidad y cada universidad contaba con sus planes y programas de estudio. En el año 1997, se registraban 90 planes de estudios distintos para las carreras de profesorados y licenciaturas y, además, no tenían armonía con las necesidades del sistema educativo nacional (Pacheco & Picardo, 2013).

En 1998, se realiza la reforma al sistema de formación docente e inician los nuevos planes de estudio de formación inicial y se establece una formación global de los maestros de los niveles: de Educación Parvularia, Básica y Media. También se instituye la formación de docentes para Educación Especial y se elaboran normas y orientaciones curriculares para la formación inicial de docentes. Además, se hace un esfuerzo de creación de una política coherente y de una eficiente planificación en la formación del docente. (Hernández, 2014).

En el presente milenio el contexto educativo ha cambiado. A los profesores se les forma con habilidades metodológicas, pedagógicas y didácticas básicas. El profesional en educación que sale al sistema está preparado con un nivel educativo más amplio, con conocimientos no sólo de su especialidad, sino que también con herramientas didácticas acordes a las necesidades educativas actuales (Hernández, 2014). No obstante, aún falta mucho por hacer, es necesario también incentivar al docente salarialmente, porque el incentivo económico también motiva su calidad académica y continua formación.

En la actualidad se tiene una clase docente bastante heterogénea, desmotivada y poco remunerada. La ley de la carrera docente establece dos niveles y seis categorías de clasificación de los docentes, atendiendo al nivel formativo del docente y su tiempo de servicio. Por ejemplo, los docentes en el nivel uno son los que poseen el título de licenciado, con una formación de cinco años y los de nivel dos son los que han estudiado un profesorado con una formación de tres años. Los de la categoría seis entran al sistema educativo ganado aproximadamente US$595. Para que un docente llegue a la categoría uno A debe laborar 35 años (Tabla 1)

Tabla 1

Salarios de docentes según nivel y categoría en el sector público

Docente nivel Uno

Docente nivel Dos

Categoría

Sueldo mensual ($)

Categoría

Sueldo Mensual ($)

Subcategoría Uno A

1,071.11

Subcategoría Uno A

973.73

Subcategoría Uno B

1001,04

Subcategoría Uno B

910.03

Subcategoría Uno C

944.38

Subcategoría Uno C

858.52

Categoría Dos

890.92

Categoría Dos

809.92

Categoría tres

840. 49

Categoría tres

764.08

Categoría Cuatro

778.23

Categoría Cuatro

707.48

Categoría Cinco

720.58

Categoría Cinco

655.07

Categoría Seis

655.07

Categoría Seis

595.52

Nota. Tomado de Ministerio de Hacienda (2018)

En estas condiciones contextuales es que los docentes inician su labor educativa, con pocos incentivos formativos y laborales. Si a esta situación se agrega las problemáticas actuales tales como la migración en algunas zonas urbanas y rurales, que en muchas ocasiones contribuye a aumentar la deserción escolar, afectando la situación laboral de muchos docentes generando subempleo a nivel de sistema público. Se observa que la situación del docente salvadoreño en la actualidad no es halagadora, afectando directamente las estadísticas de matrícula y graduación de docentes, a través de un decrecimiento notorio en la oferta, pero aun así el Estado no logra cubrirla a través de las plazas que saca a concurso anualmente.

Oferta en el ejercicio de la docencia

La oferta del ejercicio de la profesión docente proviene de dos contextos. Por un lado, los docentes recién graduados de la Formación Inicial Docente (en adelante FID) y, por otro lado, los docentes que llevan años de haberse graduado de las Instituciones de Educación Superior (IES). Este escrito busca centrarse en los docentes que acaban de graduarse de la FDI. Siendo más preciso y exacto determinar estas estadísticas que las que corresponden con los docentes que llevan años de haber terminado su FID. Estos últimos forman parte de los contratados en el sector privado o que se encuentran actualmente desempleados. 

La Formación Inicial Docente es un tema relevante en las agendas de los ministerios de educación de los distintos países. Su importancia es justificable, pues la Educación Superior tiene un impacto directo en la formación de profesionales que componen el espectro laboral de un país (Hernández, 2014). En El Salvador, la docencia forma parte de las carreras ofertadas por las distintas Instituciones de Educación Superior desde la década de los ochenta. Según Quiñónez, Lizama y Paz (2018), en la década de 1980, con la aparición de varias instituciones privadas ofertando carreras de docencia, la educación adquirió un carácter mercantil lo cual disminuyó la calidad de la formación inicial.

En 1995, cuando se aprueba la Ley de Educación Superior, el Ministerio de Educación de El Salvador pasa a ser el ente regulatorio de la FID. Así se establece El Reglamento Especial para el Funcionamiento de Carreras y Cursos que Habilitan para el Ejercicio de la Docencia en El Salvador (Ministerio de Educación de El Salvador, 2012).

Entre los requisitos establecidos en dicho reglamento se encuentran obtener una nota igual o superior al promedio nacional en la Prueba de Aprendizajes y Aptitudes para egresados de Educación media (PAES), una calificación promedio global de 7.0 en las cuatro materias básicas, además de la realización de una prueba psicológica. Además, el mismo Reglamento señala como requisitos de egreso haber concluido el plan de estudios de la respectiva carrera, aprobar todas las asignaturas y un CUM con nota mínima de 7.0. Igualmente, para las carreras de profesorado, desde el 2000 se ha exigido aprobar la prueba de Evaluación de las Competencias Académicas y Pedagógicas (ECAP) (Ministerio de Educación de El Salvador, 2012).

La oferta de docentes cada año ronda los 60,501, aquí se incluye la población docente que se incorpora después de graduarse de las IES (Quiñónez, Lizama y Paz, 2018). De acuerdo con Quiñónez, Lizama y Paz (2018), en El Salvador hasta el 2016 existía un total de 19 Instituciones de Educación Superior que ofertan carreras de docencia. Además, según cifras de la Dirección Nacional de Educación Superior (2019) en 2018, en total, había 11,461 estudiantes matriculados en carreras de educación y 2,907 pertenecían a carreras de profesorado (Tabla 2).

Se observa que en el 2019 hubo una disminución significativa de la matrícula en los profesorados, la cual siguió disminuyendo para el año 2020, este fenómeno se repitió en las demás carreras de Educación, donde se dio una disminución significativa en el 2020.

Tabla 2

Estudiantes matriculados en carreras de educación y profesorado entre 2014-2020

Año/Carrera

2014

2015

2016

2017

2018

2019

2020

Educación

14,300

13,344

12,196

12,762

11,461

12,061

5,711

Profesorados

3,018

2,363

2,759

2,918

2,907

1,690

1,363

 

Nota. Elaboración propia con información de Dirección Nacional de Educación Superior (2020)

Estas cifras son contrastantes con el número de graduados en carreras de educación y profesorado cada año. Por ejemplo, en 2014 se graduaron 4,152 profesionales en carreras de educación, con 1,481 graduados de carreras de profesorado (Tabla 3). Observándose una disminución en menos de la mitad del 2015 al 2016, esto debido al cambio de programas de estudio del 2013 que incluyó un cambio en la ECAP. Esta tendencia se mantiene en el 2020 donde se observa una disminución muy marcada para el 2020 en las carreras de Educación, esta disminución es menos perceptible para el caso de los profesorados.

Tabla 3

Graduados de carreras de educación y profesorado entre 2014-2020

Año/Carrera

2014

2015

2016

2017

2018

2019

2020

Educación

4,152

 3,737

 2,740

2,260

2,724

2,668

816

Profesorados

1,481

1,232

 606

630

705

693

602

Nota. Elaboración propia con información de Dirección Nacional de Educación Superior (2020)

Es de destacar que, aunque la cantidad de graduados de carreras de educación y específicamente de profesorado, se ha reducido considerablemente del 2014 al 2020, la oferta de docentes está lejos de ser absorbida por la demanda existente en el sistema educativo público (Quiñónez, Lizama y Paz, 2018).

Demanda en el ejercicio de la docencia

La demanda del trabajo docente proviene específicamente de dos sectores, sector público y privado. Este análisis se referirá a la demanda proveniente del sector público ya que es dicho sector el que recibe directamente la inversión que hace el Estado en educación y es aquí donde el docente encuentra mayores beneficios al momento de ejercer su profesión.

Según Quiñónez, Lizama y Paz (2018), la demanda del sector público asciende a 43,500 empleos cada año, incluyendo las plazas docentes que el Ministerio de Educación de El Salvador publica.

Según Hernández (2014), la demanda del trabajo docente es heterogénea. No obstante, se observa centralización de la demanda especialmente a nivel de Educación Básica, en el área urbana de San Salvador, aunque hay diferentes opciones en diferentes destinos geográficos. En relación con la especialidad más demandada se observa preferencia por la Educación Básica (Hernández, 2014).

De acuerdo con el Ministerio de Educación de El Salvador (2019), en el 2018, había un total de 58,440 docentes, 69.19% mujeres y 30.81% hombres, distribuidos en 6,057 centros educativos. En el sector público se encuentran 45,569 docentes, en el sector privado 11,591 y 1,280 en ambos sectores.

La cifra de docentes contratados en el sector público según Ministerio de Educación de El Salvador (2019), varía ligeramente de la mostrada por el Ministerio de Hacienda (MH, 2016; MH, 2017; MH, 2019), donde se muestra que, en 2018, el Gobierno de El Salvador (GOES) contaba con 45,569 docentes contratados.

De acuerdo con las cifras presentadas por el Ministerio de Hacienda, entre el 2011 y 2019, el GOES ha mantenido las cifras de contratación arriba de 45,000 docentes, a excepción del 2017 donde dicha cifra cayó a 44,751 (Tabla 4).

Tabla 4

Docentes contratados en el sector público en el periodo del 2006 al 2019

2006

2007

2008

2009

2010

2011

2012

2013

2014

2015

2016

2017

2018

2019

32,172

34,966

35,235

34,489

36,038

45,248

45,157

45,056

47,035

47,151

45,559

44,751

45,569

45,991

Nota. Elaboración propia con información de Ministerio de Hacienda (2019).

La cantidad de docentes empleados en el sistema educativo público ha aumentado considerablemente del 2006 al 2019. Asimismo, la cifra de docentes contratados en el 2019 en el sector público incrementó aproximadamente en un 42% respecto a la cifra del 2006.

A pesar de esto, el número de plazas que se abren cada año son escasas. Por ejemplo, Candray (2019) señala que, en el 2012, el Ministerio de Educación de El Salvador solo sacó a concurso 446 plazas docentes (Tabla 5), cifra que representa solo un 43.55% respecto a las 1,024 ofertadas en 2011.

Tabla 5

Demanda de plazas docentes por el Ministerio de Educación de El Salvador entre 2011-2016

Fecha

19/02/2011

03/06/2012

24/03/2013

29/09/2013

07/09/2014

22/02/2015

29/05/2016

Plazas ofertadas

1,024

446

332

507

382

444

1,191

Nota. Tomado de Candray Menjívar (2019)

Lo anterior muestra la abrupta disminución en la demanda del número de plazas docentes en el periodo de 2012 a 2015, en comparación con las plazas que salieron a concurso en 2011, pues es hasta el 2016 cuando la cantidad de plazas nuevamente sube, llegando a ser más de 1,000. Posteriormente, en 2017 y 2018, de acuerdo con Quiñónez, Lizama y Paz (2018), el número de plazas ofertadas volvió a sufrir un decrecimiento, siendo menos de 1,000, aunque superior a 800.

Desequilibrio entre oferta y demanda del ejercicio docente

Es importante analizar la relación entre oferta y demanda en el ejercicio docente ya que las cifras son preocupantes y ponen en evidencia el desequilibrio existente. Según la Dirección Nacional de Educación Superior (2019), para el 2017 la matrícula inicial para las carreras de educación en dicho año fue de 15,680 estudiantes de nuevo ingreso y ese mismo año se reportaron 2,890 graduados de dichas carreras.

Para el año 2018, según Quiñónez, Lizama y Paz (2018), se reportó que sólo 1,105 plazas quedaron vacantes. Si a esto se agrega que existen también muchos profesionales de la docencia esperando desde hace más de 3 años la oportunidad de una plaza, el porcentaje de docentes de formación inicial que tienen acceso a una, al año siguiente de graduarse es inferior al 50%. 

El Estado invirtió en el 2017, según el Presupuesto General de la Nación 2017-2018, aproximadamente un 18.3% del presupuesto general en educación. Es decir 955.4 millones, alrededor del 67% de dicho presupuesto fue utilizado para mantener 44,751 plazas. Cifra que descendió a 940.4 millones, 18.01% en el presupuesto 2018, con 45,569 plazas.

Partiendo de esta situación se puede observar que, aunque disminuyó el presupuesto para educación el número de plazas del sistema público se mantuvo bastante estable. El problema es que esta cantidad de plazas adjudicadas no es suficiente para disminuir la brecha tan dispar que existe entre la oferta y la demanda en la carrera docente (Figura 1).   

Figura 1

Oferta y demanda de la labor docente

Nota. Elaboración propia con información de Ministerio de Educación de El Salvador (2018)

En este punto es necesario describir el comportamiento de la oferta y demanda en la profesión docente del país. En relación con la oferta, según las estadísticas del Ministerio de Educación de El Salvador (2018) la cifra de estudiantes que se gradúan anualmente de las carreras de educación se ha reducido de manera notoria desde el 2016. Esta tendencia decreciente se hizo evidente en la primera promoción de docentes que se formaron con el nuevo plan de estudio (2012) pues debido al nuevo nivel de exigencia muchos estudiantes se retrasaron o desertaron de la carrera. También, el hecho que algunos aspirantes a ingresar a carreras de docencia no pudieron hacerlo debido a los requerimientos de ingreso establecidos en el 2012 por el Ministerio de Educación de El Salvador a las IES para permitir la matrícula de estudiantes a los profesorados, por ejemplo, la nota mínima de 7.0 en PAES. (Quiñónez, Lizama y Paz, 2018).

 A la vez que se habla del decrecimiento del número de docentes que se gradúan de las IES también es importante mencionar que, según Quiñónez, Lizama y Paz (2018), la mayoría de estos docentes no ejerce la enseñanza en el área de su especialidad (18.5%) o lo hace sólo de manera parcial (15.5%). Esto se da debido a la marcada diferencia en el número de docentes que poseen determinadas especialidades en relación con otras. Observándose mayor oferta en áreas generalistas y menor cantidad de docentes en especialidades como Matemáticas, Ciencias Naturales, Inglés y Educación Física. Además, la mayoría de los docentes (58.7%) percibe una marcada brecha diferencial entre la oferta y la demanda en su especialidad.

La demanda de formación inicial docente, según Quiñónez, Lizama y Paz (2018), en el 2017 y 2018 fue de 43,514 docentes contratados a un monto promedio erogado de salarios de US$374,230,297.5. Este promedio de salarios abarcó cerca del 42.4% del total del presupuesto general asignado en esos años. La totalidad de los docentes contratados en el sector público se encuentran en el régimen de Ley de Salarios. Dicho régimen asegura a los docentes contar con estabilidad laboral y sus respectivas prestaciones, además de un salario promedio arriba del que podría obtener en la mayoría de las instituciones privadas.

Al revisar las estadísticas de plazas ofertadas en el sistema público, según Quiñónez, Lizama y Paz (2018), del 2015 al 2018, la demanda ha sido poco variable. Dicha demanda se ha mantenido generalmente alrededor de 1,000 plazas, solamente en el 2016 llegó a 1,193 principalmente por la cantidad de docentes que se retiraron ese año. Es de mencionar que la principal causa de nuevas contrataciones que se dan en el sistema público es por sustitución de personas que se han jubilado, más que por la generación de nuevas plazas atendiendo a la cobertura escolar. Asimismo, se percibe que la mayoría de las plazas que salen a concurso pertenecen al nivel de Educación Básica, en segundo lugar, a Educación Media y por último a Parvularia (Quiñónez, Lizama y Paz, 2018).

Según las estadísticas que maneja el Ministerio de Educación de El Salvador (2018), la demanda docente en el país tiene mayor concentración en los departamentos de San Salvador, San Miguel, Sonsonate, Santa Ana y La Unión, manteniéndose la centralización especialmente en la capital. Ya que la matricula aquí es de 243,262 estudiantes (68%) en el sector público, sobre todo en el área urbana (Ministerio de Educación de El Salvador, 2018). En el área urbana se hace evidente la relación directa entre cantidad de plazas docentes y demanda de presión demográfica en este sector.

 Resulta preocupante visualizar los problemas de desequilibrio entre la oferta y demanda del ejercicio de la profesión docente. De manera que aun con las decisiones tomadas por el Ministerio de Educación de El Salvador, no se ha logrado llegar a un equilibro entre estos dos principios fundamentales de toda economía de mercado. Situación que se viene a complicar más debido a la disminución en la matrícula estudiantil, la cual ha generado además subempleo. Pues, aunque la oferta docente está cambiando, ahora centralizándose en aquellas especialidades donde existe mayor demanda, el caso de las Matemáticas y las Ciencias (Quiñónez, Lizama y Paz, 2018). Aún no se logra estabilizar las cifras, encontrándose casos donde se buscan docentes de determinada especialidad y no encontrándose se terminan contratando con otras especialidades, lo cual también desmejora la calidad educativa.   

A la situación de la sobre oferta docente en formación inicial hay que agregarle otro agravante. Los casos de maestros que llevan años de haber salido de las IES y que están esperando obtener una plaza en el sector público. Dichos casos no han sido abordados directamente en el presente análisis por centrase en la formación inicial docente. No obstante, estos casos también forman parte de la población afectada. Pues, por un lado, son docentes que se encuentran trabajando en una institución privada, pero, por otro lado, son quienes están en situación de desempleo desde que egresaron de la carrera. Algunos de los cuales han pasado más de un año en dicha situación y extendiéndose en los casos más graves hasta 5 años sin laborar. Lo anterior, no sólo viene a agravar la problemática del desequilibrio entre oferta y demanda, sino que también afecta otros aspectos como la calidad profesional de dichos docentes (Hernández, 2014).

Si el desarrollo de un país está en íntima relación con la calidad de educación que brinda, el Estado debe apostar para que las futuras generaciones o promociones de educadores sean personas competentes y con una capacidad comprobada para formar a las futuras generaciones de estudiantes. La base fundamental de un ejercicio docente eficiente es una formación integral, se necesita de maestros capacitados y con liderazgo para incidir en la realidad de los estudiantes y de la comunidad en general. Por tanto, en El Salvador se hace necesario una revisión profunda y basada en los datos que muestran las múltiples investigaciones sobre la situación de la docencia en la actualidad, tanto en el sector público como en el privado, sólo así se podrán establecer políticas de Estado eficientes que le apuesten a la calidad de la formación docente en función de sus condiciones actuales.

Existe disparidad entre oferta y demanda en la profesión docente de El Salvador. Pues, tanto los datos de oferta como de demanda son inadecuados con relación a la cantidad de niños que se encuentran en edad escolar y que tienen derecho a una educación de calidad. Por tanto, es necesario revisar estadísticas de cuántos maestros se requieren por especialidad, ya sea parvularia, primera infancia, matemáticas y de otras áreas curriculares, para que de esa manera se saquen a concurso las plazas que requiere el Ministerio de Educación de El Salvador. También, es necesario ajustar el sistema de escalafón e incluir otros criterios que estén en relación con la mejora de la calidad educativa e incentivos económicos a los profesores destacados según méritos académicos, así se podrá motivar a aquellos aspirantes a la docencia a que elijan esta carrera por vocación de servicio. 

Por último, es necesario que desde el Estado se administren de manera más efectiva los fondos presupuestarios en el ramo de educación. Siendo este presupuesto acorde a las necesidades que educación posee, ya que, aunque se tengan datos e información respecto a este tema y se conozca de la situación crítica a la que se enfrenta año con año en magisterio, es importante que la asignación de los fondos se haga tomando en cuenta estas necesidades. Por lo cual también es importante que el Estado establezca mecanismos de regulación de oferta de la carrera docente con las IES de tal manera que se logre llegar a equiparar la oferta en relación con la demanda que cada año se solicita (Mourduchowicz, 2004).

 

Conclusiones

En el periodo comprendido de 2014 al 2020 se observa un desequilibro marcado entre la demanda y la oferta en la profesión docente. Caracterizándose la oferta de la carrera docente en El Salvador por el número de docentes disponibles para obtener una plaza docente que alcanza los 60,500 al año. También, la tasa de incorporación anual a nivel público la cual ronda el 4.7%, generando sobre oferta especialmente en las áreas de Ciencias Sociales, Lenguaje y Educación Básica. Y, por la concentración geográfica la cual limita la formación de aspirantes a la docencia que provienen de zonas rurales (Quiñónez, Lizama y Paz, 2018).  

En cuanto a las principales características que se observan en la demanda de la carrera docente: por un lado, se tiene el número de empleos que en promedio es de 43,500 al año. Por otro lado, la tasa de sustitución de fuerza de trabajo que ronda los 2.3% anuales. En cuanto a la demanda sigue observándose centralización en la zona urbana, sobre todo en la capital, pues, aunque las plazas salen por departamento, la mayoría se adjudican en las zonas populosas de la capital (Ministerio de Educación de El Salvador, 2018). Un dato interesante es que la mayor cantidad de docentes que se encuentran laborando en el sistema son de la especialidad de Educación Básica (Hernández, 2014).

En síntesis, para poder paliar el desequilibrio que enfrenta la oferta y demanda, en estos años, el ejercicio docente es necesario que el Estado establezca con apoyo de las IES mecanismos para lograr reducir la diferencia existente entre estos dos fenómenos de la economía. También es importante que el Ministerio de Educación de El Salvador establezca mecanismos de incentivos en aquellas carreras de docencia donde hay pocos graduados. Atendiendo por supuesto a las estadísticas sobre demanda de docentes de dichas carreras, con esto se lograría evitar que se contraten docentes que no son de la especialidad para impartir otras disciplinas. Y por último la revisión de las remuneraciones docentes, generando mayores incentivos y contribuyendo así a mejorar sus condiciones laborales y de autoformación.

 

Referencias

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[1] Profesorado en Matemática para Tercer Ciclo y Media en la Universidad de El Salvador; - Licenciatura en Educación especialidad Matemática en la Universidad Pedagógica de El Salvador; - Maestría en Política y Evaluación Educativa en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”; - Doctorado en Educación en la Universidad Don Bosco