
https://revistacon-secuencias.com
Publicación del Foro de Reflexión sobre la Realidad Salvadoreña – FORES–
No. 10, enero - abril, 2025 Revista cuatrimestral. San Salvador, El Salvador, Centroamérica
Why Nayib Bukele?
|
Este trabajo tiene la licencia
Recibido: 05/12/2024 Aprobado: 25/01/2025 |
Félix Ulloa hijo[*]Vicepresidente de la República de El Salvador https://orcid.org/0009-0000-1900-187X
|
Resumen
Se explican las causas del por qué El Salvador se ha convertido noticia en el ámbito mundial, a pesar, de las campañas de desinformación y de desprestigio de las ONGs integradas por exfuncionarios y empleados de los gobiernos de los partidos ARENA y FMLN, que pretenden regresar al antiguo régimen en donde la corrupción tenía el rango de política de Estado, ambos partidos políticos crearon las condiciones para el crecimiento y protección del crimen organizado. Asimismo, se aborda el éxito del Plan Control Territorial y el Régimen de Excepción en el contexto de la Guerra contra las pandillas, que ha contribuido decisivamente para la construcción de un nuevo El Salvador, razón por la cual se ha dado un incremento en la inversión, turismo, energías limpias, empleo, exportaciones, etc. Este nuevo país es gracias al liderazgo del presidente Nayib Bukele; en estas últimas elecciones el 85 por ciento de la población lo reeligió y según las encuestas a los 100 días de su segundo mandato tiene más del 90 por ciento de respaldo de la ciudadanía salvadoreña.
Palabras claves: Sistemas políticos, Delincuencia juvenil, Estado, Seguridad social.
Abstract
The causes of why El Salvador has become world news are explained, in spite of the disinformation and discrediting campaigns of the NGOs integrated by ex-officials and employees of the ARENA and FMLN governments, who pretend to return to the old regime where corruption had the rank of State policy, both political parties created the conditions for the growth and protection of organized crime. It also addresses the success of the Territorial Control Plan and the Exception Regime in the context of the War against Gangs, which has contributed decisively to the construction of a new El Salvador, which is why there has been an increase in investment, tourism, clean energy, employment, exports, etc. This new country is thanks to the leadership of President Nayib Bukele; in these last elections 85 percent of the population reelected him and according to polls 100 days into his second term he has more than 90 percent support from the Salvadoran citizens.
Keywords: Political systems, Juvenile delinquency, State, Social security.
Desarrollo
Terminó al año 2024, durante el cual El Salvador -como en el año 2023- ha sido noticia mundial. Esta vez con opiniones aún más favorables que el año 2023, cuando las campañas orquestadas por los nostálgicos del antiguo régimen todavía seguían cargando sus baterías a través de medios informativos, periodistas y agencias de prensa facciosas, quienes al igual que algunas ONG’s, jugando el papel de la oposición que los políticos del FMLN y ARENA, maginados, ignorados y derrotados en nuestro país, no se atreven hacer.
“La evolución en la narrativa sobre el fenómeno Bukele, es ahora más seria y con honestos deseos de comprender este fenómeno político”, según me dijo Dong Nguyen Huu, quien participó en la Conferencia Internacional sobre Estado y Democracia CIED, desarrollada el 26 y 27 de noviembre recién pasado en nuestro país y ha estado recibiendo retroalimentación de sus colegas de Naciones Unidas.
Pienso que no podía ser de otra manera, pues los inobjetables logros del gobierno en educación, salud, desarrollo de infraestructura, energías renovables, el crecimiento exponencial en la industria del turismo, con eventos de nivel regional e internacional, son el indudable resultado del exitoso Plan Control Territorial y del Régimen de Excepción, implementado en el marco de la Guerra contra las Pandillas. Sin duda, el haber devuelto la libertad, la paz, la armonía y la tranquilidad a las comunidades a nivel nacional, y haber capturado más de 83 mil miembros y colaboradores de las estructuras criminales, ha sido la condición sine qua non, para el renacer de El Salvador y la inspiración para muchos pueblos de nuestro continente, que reclaman a sus gobernantes resultados similares. Esto tiene una sola y única explicación: la ratificación de Bukele con más del 85% de la votación para conducir el país en un segundo mandato.
De ahí que “el modelo Bukele” sea una demanda que crece por doquier, y aunque lo hemos dicho con claridad, El Salvador está construyendo su propio camino, bajo condiciones diferentes a otros países hermanos, en el imaginario colectivo de esas naciones, esta experiencia exitosa podría y debería repetirse. Nuestras políticas públicas, las ideas fuerza, las grandes decisiones que orientan el quehacer gubernamental no son producto de recomendaciones, estudios, asesorías u otro tipo de asistencia de ningún país u organismo internacional, son elaboración del talento nacional y del talante de estadista de nuestro presidente Nayib Bukele.
Sin embargo, siempre agradecemos la desinteresada e incondicional ayuda que recibimos de países amigos y organismos aliados, toda vez que se nos brinde –sin imposiciones- dentro del respeto a nuestra soberanía y autodeterminación.
Reflexionando en las postrimerías del año, si algo me deja claro el momento histórico actual y vuelve único este proceso es lo siguiente:
1. Los que hicieron la guerra y negociaron su fin, sin vencedores ni vencidos, no leyeron el ensayo de Norberto Bobbio Izquierda y Derecha en el cual afirma que la guerra que termina sin vencidos ni vencedores, es una guerra que no cumplió su cometido. Ergo, la guerra que dejaron inconclusa se desarrolló de otra forma.
Se gestó, creció y fue mutando de manera silenciosa, cruel y sanguinaria, sin anunciar propósitos políticos ni fines ideológicos, sin manifiestos a la nación como lo hacíamos nosotros en los años 70s, cuando al inicio de la lucha armada contra la dictadura militar, anunciábamos los propósitos y objetivos de nuestras acciones armadas, condicionados sin ninguna duda por los límites y alcances de la Guerra Fría, en las cuales a la vez que teníamos el reconocimiento y apoyo popular, también se nos tildó como subversivos por las clases dominantes y la izquierda vinculada al Partido Comunista Salvadoreño -PCUS- nos trató de deslegitimar. Es esas trágicas páginas de nuestra historia, recordamos aquel comunicado del recién fundado Ejército Revolucionario del Pueblo -ERP- en 1972, cuando se recuperaron los fusiles de los agentes de la Guardia Nacional en el antiguo Hospital Bloom: La paz de los ricos ha terminado, la guerra de los pobres ha comenzado.
Esta nueva guerra fue una ofensiva silenciosa, sistemática y brutal en contra de la población honrada y trabajadora, que no afectaba a las elites políticas ni económicas, que golpeaba principalmente al pueblo humilde, las victimas vivían inicialmente en los barrios de bajos ingresos, luego en empobrecidas zonas rurales, por lo tanto las elites intelectuales tampoco se preocuparon en caracterizarla, ni alzar sus voces cuando se extorsionaba, se secuestraba, se violaba y se asesinaba a miles y miles de humildes salvadoreños; junto al silencio cómplice de los organismos de Derechos Humanos nacionales y extranjeros.
¿Dónde estaban CRISTOSAL, Amnesty International o Human Rights Watch en esos terribles días?
Esa agresión en contra del pueblo se gestó durante los gobiernos de los dos bandos que se enfrentaron en el conflicto armado salvadoreño y que le pusieron fin, negociando términos y condiciones que sólo favorecía a sus respectivos bandos. Al pueblo se le dio la espalda durante la post guerra, mientras se repartían el botín del Estado, se concentraba más y más la riqueza mediante la privatización de las rentables empresas públicas, y se le dejó a merced de “las maras”, con saldos de víctimas que superaron las del conflicto armado; hasta que este gobierno liderado por Nayib Bukele, un 28 de marzo de 2022, les declaró abierta y públicamente la guerra, en base al jus ad bellum; es decir, el derecho (y la obligación) que tienen los Estados de salir en defensa de su población y su territorio cuando es atacada e invadido; tal como sucedía durante décadas con las acciones criminales de las pandillas. Mas de 41 mil salvadoreños asesinados entre 2009 y 2019 y casi todo el territorio nacional infectado por las bandas criminales, donde ejercían el control de la vida cotidiana de las comunidades.
2. Era imperativo que quienes habían dirigido la guerra, una vez firmada la paz, se retiraran del escenario político y permitieran a otros sectores no contaminados con ese pasado cargado de odios y violencia, administrar la post guerra y reconstruir el país. Pero no sucedió así, durante esas tres décadas que ambos grupos gobernaron, identificados por sus franquicias políticas Alianza Republicana Nacionalista -ARENA- (20 años) y Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional -FMN- (10 años), además de perdonarse sus delitos contra la población civil, mediante acuerdos entre sus cúpulas, amnistías y jugosas indemnizaciones para su jefes, se coludieron para saquear el gobierno y permitieron el fortalecimiento de las estructuras criminales (maras) con las que luego compartieron territorios, cediéndoles soberanía y brindándoles cobijo desde el propio Estado. Abundan las pruebas periodísticas y en procesos judiciales, que muestran a altos funcionarios y dirigentes de ARENA y el FMLN negociado con las pandillas favores electorales a cambio de jugosas sumas de dinero y promesas de permisivas políticas de tolerancia, en su actuar y condiciones de confort en los centros penales desde donde operaban algunos de sus cabecillas.
3. Dentro de ese decurso histórico surge el fenómeno Bukele; no por generación espontánea, ni como un rayo que cae de un cielo sereno. Es el resultado del cansancio del pueblo ante ese sistema corrupto y criminal construido por el pacto ARENA/FMLN e implementado desde la firma de los Acuerdos de Paz de 1992. Fue en efecto, una acumulación del descontento popular que perdió toda esperanza de cambio cuando gobernó el FMLN.
Y para ser justo con los miles de compañeros que lucharon bajo esa bandera, que murieron creyendo que ofrendaban su vida por una sociedad justa democrática y solidaria hay que recordar, que no fueron las cinco organizaciones que lucharon baja esas cuatro letras las que estuvieron en esos dos gobiernos plagados de corrupción, mediocridad y complicidad con las maras. Con honrosas excepciones, fueron dirigentes del Partido Comunista y de las Fuerzas Populares de liberación -FPL-, asociados con algunos líderes socialcristianos, los que junto a Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, cargan esa responsabilidad histórica; por otro lado, quienes alzamos las banderas de la socialdemocracia junto a la Resistencia Nacional -RN- y al Ejército Revolucionario del Pueblo -ERP-, no tuvimos nada que ver con esos dos gobiernos del FMLN, salvo también algunas deshonrosas excepciones.
4. Esa frustración popular coincide con el agotamiento del bipartidismo. Un perverso modelo de suma cero, con el que jugaban ambos partidos políticos y que el pueblo se encargó de resolver como se resuelven las grandes tareas de la democracia, mediante las elecciones y la expresión del soberano con sus votos. Así el 3 de febrero de 2019 se puso fin a tres décadas de bipartidismo y el triunfo de Nayib Bukele le dio rostro a una nueva etapa histórica.
Pero como dice Gramsci, “en momentos claroscuros de la historia, cuando lo viejo se niega a morir y lo nuevo no termina de nacer, es cuando aparecen los monstruos”. Nuestros monstruos eran las viejas instituciones del estatus quo. Una Asamblea Legislativa, dominada por el agónico bipartidismo y que en sus estertores finales golpeaba, bloqueaba, atacaba todas las iniciativas del Poder Ejecutivo y una Sala de lo Constitucional que, nombrada por esa Asamblea Legislativa, declaraba inconstitucional las medidas del Gobierno en los peores momentos del COVID 19, sin importar que éstas fuera con el fin de salvar las vidas de la población.
Por eso, el pueblo soberano, de nuevo en ejercicio de su soberanía y usando los mecanismos de la democracia, en elecciones libres y justas, el 28 de febrero de 2021 otorgó al presidente Bukele una super mayoría legislativa, suficiente para tomar decisiones sin tener que negociar con ninguna fuerza política. Es decir, le dio el mandato y el poder institucional necesario, para que llevara a cabo las grandes transformaciones que hoy estamos viviendo. Y que el pueblo sigue validando con su permanente y constante nivel de aprobación arriba del 90 %.
5. Hay que subrayar que todo lo antes expuesto se resume en una sabia y democrática decisión del pueblo salvadoreño, quien comprendió que esta vez la solución no sería más de lo mismo, como se le había engañado en los últimos seis gobiernos de la post guerra; y que, quienes usufructuaban el estatus quo no harían uso del acostumbrado gatopardismo, con cambios para no cambiar. En esta ocasión se trataba de un liderazgo nuevo, encabezado por un líder y una generación sin ataduras, sin deudas, ni compromisos con el ancien regimen. Ese líder se llama Nayib Bukele un millenial a quien Roy Campos llamó “el primer presidente nativo digital, un hombre de ideas y no de ideologías”. Al que acompañamos otros provenientes de anteriores generaciones (baby boomers), con el denominador común que aunque fuimos parte del conflicto armado, nos educamos, convivimos y mantenemos ideologías, algunas de ellas a las que muy temprano Francis Fukuyama las declaró fenecidas en su libro El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre; nosotros no hemos tenido nada que ver con el saqueo del Estado, ni con políticas fracasada en el combate a las maras, ni con cualquier otra responsabilidad de esa izquierda que decepcionó a nuestro pueblo.
6. Finalmente, hoy que estamos iniciando el segundo mandato del presidente Bukele, habilitado por el art. 152 No,1 de la Constitución de la República de El Salvador y legitimado por el 85 % del voto popular, del cual el 98% a su favor, se obtuvo de los más de 330,000 salvadoreños que votaron desde el exterior, nuestro país se abre al mundo para mostrar sus logros y sus desafíos. No más narrativas sesgadas, ni desinformación interesada. Eventos deportivos, certámenes y conciertos internacionales que se realizan en El Salvador dan fe de este nuevo país. Asimismo, cumbres ministeriales de organismos multilaterales, conferencias internacionales, con la más variopinta conformación ideológica, se dan cita en nuestro país. Sin hablar de los millones de turistas que nos visitan y siguen visitando sin mayor agenda que disfrutar de nuestro bello El Salvador que hoy gracias a su seguridad plena, les garantiza su estadía.
7. El clima propicio para la inversión directa extranjera, generado por la seguridad física y jurídica, la calificación del riesgo país, las ventanas de oportunidades con una arquitectura legal amigable, junto a las grandes obras de infraestructura y el incremento de la inversión pública, están generando las condiciones para lo que el presidente Bukele anunció en su discurso el 1 de junio de 2024, el milagro económico, que será el sello del gobierno en este segundo mandato.
[*] Doctor Cum Laude en Derecho. Obtuvo su título de abogado en la Universidad Complutense de Madrid, España, en 1979. Realizó estudios de posgrado en Políticas Públicas y Administración Pública en el Institut International d’administration publique de Paris, Francia, y en el “Hubert H. Humphrey” Institute of Public Affairs, de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos. Además, posee un posgrado de Banca y Finanzas, de la Universidad Tecnológica de El Salvador. Presidente del Consejo Nacional para el Desarrollo