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https://revistacon-secuencias.com

Publicación del Foro de Reflexión sobre la Realidad Salvadoreña – FORES–

No. 10, enero - abril, 2025   Revista cuatrimestral. San Salvador, El Salvador, Centroamérica

Editorial

 

René Martínez Pineda

Universidad de El Salvador

Docente investigador

renemartezpi@yahoo.com

https://orcid.org/0009-0003-6450-3352

 

Desde el primer número publicado (abril, de 2022, con el respaldo institucional de la Universidad de El Salvador), la Revista Con-Secuencias ha tenido muchos efectos, dentro y fuera del país, de las cuales la mayoría han sido positivas y aleccionadoras en términos académicos, sociales, culturales y políticos, en el contexto del pensamiento crítico que la ha signado, por lo cual se puede afirmar que, como revista, forma parte del proceso de construcción de una cultura política democrática desde la ciudadanía.

Al principio, la revista surgió como iniciativa de un pequeño grupo de intelectuales, partidariamente independientes, que están comprometidos con definir, monitorear, comprender y decodificar, con rigor académico, el proceso de transformación social que está viviendo el país a partir de 2019, año en el cual se gestó, en las calles y corazones de la gente, la más significativa rebelión electoral del continente americano, lo cual es, de oficio, un hecho histórico y, por ello, un objeto y sujeto de estudio de las ciencias sociales, en tanto éstas tienen pertinencia en la medida en que son referentes obligados en la construcción de un nuevo país -la otredad- fundado en la justicia social y económica, factores elementales para concretar una “sociedad de bienestar” en la que lo público sea mejor que lo privado -publico ut prioritas-, es decir, un país totalmente diferente al que heredamos los salvadoreños.  

En esa lógica, cada publicación de la revista surge como la expresión de los consensos coyunturales y los debates académicos implícitos, cuyo único eje común es que las temáticas sean abordadas desde la epistemología de las presencias, en el entendido de que dichas presencias hacen alusión a las víctimas (los ausentes, los olvidados) de una sociedad que había sido sumida en la violencia, corrupción e impunidad, males sociales desde los cuales se analizaba la historia nacional con el fin de justificarla, y con el fin de justificar que la mayoría de la población viviera en las condiciones propias del siglo XIX y con una cultura política de súbdito o, a lo sumo, parroquiana. Esa es la razón del nombre de la revista, debido a que engloba las consecuencias vividas, y las consecuencias que se quiere vivir, en un nuevo modelo de sociedad sustentado en un nuevo tipo de democracia política y electoral. Sobre esas bases enunciadas, la revista convoca, públicamente, análisis objetivos, amplios, abiertos, éticos, actuales, y, ante todo, comprometidos con los intereses de la ciudadanía en general.

Y es que, en El Salvador, ya no hay vuelta atrás en la historia, pues ya no forma parte del imaginario colectivo la posibilidad de que “el pasado, vuelva a pasar”. Está claro que, en el fondo, todas las temáticas abordadas en los diferentes números de la revista (y desde disciplinas diferentes), al ser concebidas como un todo construido desde el análisis académico, son los pasos dados hacia una teoría social crítica que -per se- dé cuenta del proceso de reinvención del país, una reinvención que, con suma ventaja, supera las pretensiones y buenas intenciones que tenía el llamado “progresismo” que se puso de moda en Sur América, y que, como cualquier moda, fue quedando en desuso y fue saliendo del hábitus de la verdad pragmática de los pueblos que anda en busca de la verdad científica.

Los temas que se abordan en este número de la revista, están abiertos al debate, a la consulta y a las dudas discutidas, de forma armoniosa, con todos los intelectuales que estén interesados en contribuirle al país, sin más condición que la de ser propositivos, de cara a presentar soluciones a los problemas de las mayorías populares que, con alevosía y ventaja, habían sido puestas en “modo ausente” en las décadas anteriores, y habían sido condenadas a ser “sufridoras de la historia”, para evitar que fueran “constructoras de la historia”.